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jueves, 29 de enero de 2015

CRITERIOS PARA UNA BUENA ARQUITECTURA V: SOSTENIBILIDAD Y SUSTENTABILIDAD



Últimamente se percibe cierta confusión, no sin motivo, en cuanto a estos conceptos "de moda" en el discurso proyectual y constructivo, motivo por el que viene al caso que reflexionemos sobre ello. Estamos hablando de conceptos en auge que conviene integrar en nuestra manera de pensar, digamos que se trata de un nuevo programa que hay que instalar correctamente para evitar continuos errores en su aplicación posterior. Veamos un posible planteamiento. Existen en el mercado diferentes corporaciones o colectivos implicados en la certificación de edificios sostenibles que, si bien establecen unas pautas que permiten evaluar y prever un impacto menos perjudicial de los edificios en el medio ambiente que aquellos otros que no los consideran, limitan los criterios de sostenibilidad a aspectos parciales y no contemplan otros muchos igualmente importantes, con lo que quedan distorsionados o limitados estos conceptos por un uso tan particularizado. No estoy criticando los métodos ni sus resultados pero sí me atrevo a afirmar que son incompletos y que los promotores que se apoyan en sus garantías, como argumento para generar un impacto positivo de su imagen en el mercado, dejan de lado aspectos de sostenibilidad no menos importantes y vitales para los propios usuarios. Es decir, debemos entender que la sostenibilidad empieza por uno mismo y que el aspecto ecológico más importante a defender cuando diseñamos y construimos un edificio es la biología de los organismos humanos que va a ocupar y usar el mismo, cosa que no está contemplada por los certificados de edificación sostenible ya que estos se limitan al estudio del impacto ambiental hacia fuera y no hacia dentro.


Para poder abordar este asunto, en primer lugar, vamos a estudiar el significado de estos conceptos. El término "sostenibile" tiene que ver con algo que se mantiene en el tiempo. Por tanto, la sostenibilidad está relacionado con el equilibrio en el empleo de los recursos (materiales) que permite la permanencia de un proceso de forma indefinida, por supuesto, mientras se mantengan las condiciones del entorno en que éste se desarrolle. Lo "sustentable" guarda relación con la capacidad de soportar, aguantar, proporcionar fundamento, todo lo cual implica una acción intencionada de apoyo para conseguir la estabilidad. Bajo mi criterio, la naturaleza es sostenible en sí misma, mantiene el equilibrio sin ningún esfuerzo, mientras que hacer un proceso sustentable implica una acción consciente de apoyo, si bien el objetivo de ambos es la durabilidad de aquello en lo que están implicadas y, en este aspecto, son términos ambivalentes. Esta durabilidad o permanencia en el tiempo de los procesos es una condición para que se desarrolle la vida y pueda evolucionar. Ahora bien, si estudiamos la naturaleza como maestra de la sostenibilidad veremos de qué forma gestiona el concepto y comprobaremos que ¡lo hace al revés que nosotros! Cada individuo de cada especie del planeta actúa para ocupar su lugar (el mejor posible), defender su espacio, protegerse, obtener los recursos que necesita y no más, reproducirse y cooperar con otros de su especie en la medida que se requiera para la supervivencia y mantener su entorno en las condiciones que garantizan su propia sostenibilidad y, sin embargo, llevan millones de años evolucionando, siendo sostenibles sin preocuparse de ello. Somos seres biológicos igual que otras especies y debemos hecer una profunda reflexión sobre este hecho porque, en ello, hayaremos referencias con fundamento.


De momento, tanto la sostenibilidad como la sutentabilidad no son ideas abstractas sino que están referidas a "algo". Por tanto, decir que un edificio es sostenible es lo mismo que no decir nada. ¿sostenible en qué? ¿sostenible para qué? ¿sostenible cómo? Si no identificamos qué aspecto concierne a la sostenibilidad o a qué nos referimos exactamente entramos en el terreno de la demagogia y la generalidad. Mi mejor definición de sustentabilidad y sostenibilidad es la que se identifica con la cualidad de una intervención que respeta el equilibrio natural de las cosas, cosa que no ocurre en ninguno de los casos en los que, pretenciosamente, se aplican estos atributos a las acciones del hombre. Para entender de forma idónea el concepto de sostenibilidad es preciso integrar otro término aplicado a la biología, que es el de HOMEOSTÁSIS. Según wikipedia,

La homeostasis (del griego homos (ὅμος), ‘similar’,1 y stasis (στάσις), ‘estado’, ‘estabilidad’)2 es una propiedad de los organismos vivos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior (metabolismo). Se trata de una forma de equilibrio dinámico que se hace posible gracias a una red de sistemas de control realimentados que constituyen los mecanismos de autorregulación de los seres vivos. Ejemplos de homeostasis son la regulación de la temperatura y el balance entre acidez y alcalinidad (pH).
El concepto fue aplicado por Walter Cannon en 1926,3 en 19294 y en 1932,5 6 para referirse al concepto de medio interno (milieu intérieur), publicado en 1865 por Claude Bernard, considerado a menudo el padre de la fisiología.
Tradicionalmente se ha aplicado en biología pero, dado el hecho de que no solo lo biológico es capaz de cumplir con esta definición, otras ciencias y técnicas han adoptado también este término.7

Podemos considerar la homeostásis como una especie de sostenibilidad endógena que, aún así, no elude su compromiso con el entorno. ¿porqué es importante esta terminología? Porque procede de la biología y del estudio de las propias leyes de la naturaleza, porque la naturaleza es el espejo y el modelo más eficaz para la aplicación de criterios de sostenibilidad y sustentabilidad. Digamos que la naturaleza es el experto por excelencia en este campo.

Si bien las tesis darwinanas son una de las causas del actual estancamiento mental de la comunidad científica y, consecuentemente, de la persistencia del obsoleto modelo de pesamiento dominante, Charles Darwin fué un hombre profundamente comprometido y reflexivo que, aunque desafortunadamente equivocado en algunas de sus conclusiones teóricas, realizó importantes observaciones prácticas y estadísticamente convincentes que no podemos obviar pues se fundamentan en la realidad y no en la especulación. Pues bien, el señor Darwin observó que las especies que mayores posibilidades de prosperar y sobrevivir tenían eran aquellas más adaptables a los cambios. En un mundo con condiciones cambiantes, es la adaptabilidad ( no la fuerza, el poder o cualquier otra cualidad que se pueda acaparar o acumular), la que determina la supervivencia o sustentabilidad de una especie. Es decir, en un contexto dinámico las condiciones de sostenibilidad y sustentabilidad deben ser, asimismo, dinámicas.



Otra cuestión sobre la que debemos reflexionar cuando hablamos de sustentabilidad y sostenibilidad, es la de determinar qué sujetos están implicados en estos conceptos. Si entendemos que el universo funciona como un todo, y nuestro pequeño universo terrestre no es una excepción, donde cada parte está relacionada tal como estudia la Teoría de Sistemas ¿podemos, en realidad, aislar un elemento y reducir el concepto a un único aspecto del mismo? La respuesta es, rotundamente, NO. Por tanto, ya contamos con un segundo aspecto a considerar en nuestro análisis de la sostenibilidad y sustentabilidad, la interdependencia de todos los campos afectados.


Por otra parte, y este es el componente al que menos atención se presta normalmente, es importante determinar, en un conjunto donde todo está relacionado, cual es el criterio de prioridad ya que la atención a un aspecto puede hacernos perder el foco en los demás y fracasar en nuestras pretensiones de sostenibilidad, dado que todo está relacionado entre sí. La evolución de las especies se determina al establecer los criterios de prioridad a la hora de adaptarse al medio, de modo que un anfibio no tiene los mismos criterios que un mamífero y así sucesivamente. Las prioridades implican elección y la elección requiere conciencia, ya sea individual o de grupo. Sin elección no hay evolución. Por tanto, a todo lo que existe en el universo corresponde un determinado nivel de conciencia ya que, de lo contrario, la evolución sería imposible. Cada especie es sustentable en función de sus propios criterios de prioridad que están necesariamente subordinados a los que se establecen en su nivel superior pues, de lo contrario, su proceso evolutivo se vería detenido al entrar en conflicto con un sistema con mayor poder de intervención. Así, la célula tiene más restringida su capacidad de evolución al encontrarse en un sistema homeostático en equilibrio que requiere poca adaptación y está subordinado a un órgano concreto y éste a un indivíduo. El organismo vivo del indivíduo está subordinado en sus actuaciones al organismo colectivo de su especie y esta a la de su entorno. Es en el momento en que las condiciones del entorno cambian o se requiere una nueva habilidad, estadísticamente hablando, cuando la especie genera una mutación colectiva que deviene en un cambio evolutivo. Aquí se equivocaba Darwin. Nada de azar, nada de espontaneidad, nada de prueba y error a la hora de generar cambios evolutivos.


Pero, para establecer un criterio de prioridad, primero necesitamos determinar los factores o campos más importantes que vamos a considerar en nuestra evaluación sobre sostenibilidad y sustentabilidad. Por ejemplo, si hablamos de sostenibilidad ambiental ¿de qué estamos hablando en realidad? ¿qué es el medio ambiente? ¿qué lo constituye? ¿formamos parte de él o estamos excluidos los seres humanos del medio ambiente? y, si formamos parte del medio ambiente ¿cual es el criterio de prioridad que aplicaremos? Es evidente que el planeta sería más sustentable sin nuestra "ayuda" pero también es cierto que el planeta no tiene sentido de ser sin la existencia de vida inteligente o conciencia superior (aunque bastante subdesarrollada, en nuestro caso) que intente comprender cuál es su lugar en el universo, es pura física cuántica. Por tanto, estamos abocados a encontrar el punto justo de equilibrio y eso es, para mí, sostenibilidad y sustentabilidad.




Finalmente, para poder elegir los factores a considerar y determinar los criterios de prioridad a aplicar es imprescindible conocer cuales son los factores que intervienen, su interrelación y funcionamiento, es decir, hemos de determinar su forma o expresión física, su comportamiento o modo operativo y su función o finalidad dentro del ecosistema que estamos estudiando. Al tratarse de un asunto complejo, es absurdo reducirlo a parámetros como, por ejemplo, la huella de carbono, el ciclo de vida de un producto, el tipo de combustible que empleamos para producir energía ó la cantidad consumida de ésta, si bien todos estos factores son importantes, ya que no dejan de ser parámetros racionales aislados y ya sabemos que no se pueden aislar. Por tanto ¿qué conocemos del funcionamiento de la naturaleza y de nuestra propia naturaleza que nos permita evaluar los factores a considerar, sus relaciones y funcionamiento para determinar el orden de su jerarquía y establecer los criterios de su análisis? Esta es la pregunta y la respuesta es, bastante poco y, además, por la vía de análisis impuesta por el paradigma positivo y materialista dominante, difícilmente se alcanzará una comprensión suficiente que permita establecer parámetros fiables. No podemos reducir la naturaleza a una tabla de cálculo o un programa de ordenador. Es una pretensión inútil.



Existen condiciones de partida, tanto a nivel de planeamiento urbanístico como de proyecto concreto y local de edificación que deben ser consideradas desde esta perspectiva de sostenibilidad conjunta que planteamos en ARQUITECTURA INTEGRATIVA. Es necesario establecer simultáneamente una sostenibilidad hacia dentro o endógena y hacia fuera o exógena, es decir, una sostenibilidad ecológica, ya que este concepto integra el aspecto biológico y relacional del sujeto con el medio ambiente en toda su extensión y no únicamente en cuanto al producto o impacto de sus acciones.


Las pistas para conseguir este equilibrio dentro/fuera lo encontraremos en la propia naturaleza, si tenemos humildad, paciencia, curiosidad y capacidad de observación, así como estudiando las civilizaciones antiguas y los principios que sustentaban sus colosales obras de arquitectura. A grandes rasgos, uno de los factores más importantes a estudiar son las condiciones bióticas del lugar, tal como se contemplan en disciplinas tales como la moderna geobiología o el earthing, por un lado, o los milenarios Feng Shui o Vastu Sastra, por otro, y que tienen que ver con las cualidades energéticas más propicias para la biología humana. Existen otros factores determinantes e influyentes en diferentes niveles que interactúan a nivel energético y son mucho más difíciles de dominar por la escasa o ausente documentación escrita que permita una divulgación abierta de su conocimiento. Me refiero a cuestiones como las emisiones u ondas de forma, la geometría, la luz, el sonido, las energías remanentes, los símbolos, la astrología, la numerolología y otros aspectos, muchos de los cuales han sido patrimonio exclusivo de las escuelas de misterios y la Masonería, al alcance exclusivo de iniciados y transmitidas oralmente de Maestro a discípulo.



Personalmente, esto último constituye una materia de máximo interés, por lo que investigo y experimento con ello e iré publicando lo más relevante. No en vano gran parte de este conocimiento se incluia en los estudio académicos que subsistieron hasta el medievo y que pretendían abarcar los campos del conocimiento humano científico, como es el caso del famoso Quadrivium, compuesto por las materias de Aritmética, Geometría (por ejemplo, sabemos que hay geometrías sustentables y otras que no lo son), Astrología y Música, si bien existían diferentes niveles de conocimiento y comprensión y los niveles que nos interesan solo estaban al alcance de iniciados y Maestros, los mismos que diseñaron y construyeron las magníficas obras que aún hoy no comprendemos del todo. Si nos remontamos al antiguo Egipto, aún nos preguntamos cómo hace 6.000 años pudieron tallar, mover desde una cantera a más de 40 km y colocar con precisión milimétrica piedras enterizas de 2000 Tn, cosa que hoy en día con nuestra tecnología del siglo XXI siquiera imaginamos poder conseguir. Esto viene a enseñarnos el profundo respeto con que debemos abordar esta investigación y entender las razones de que el poder que proporciona este conocimiento no pueda estar al alcance de cualquiera. Debemos llegar a la conclusión, en cualquier caso, que el principal objeto de la sostenibilidad es el ser humano para cuyo uso se destina la arquitectura y no dar por supuesto que la arquitectura cumple este cometido porque esto no ocurre en el 99% de los casos (y me quedo corto). Establezcamos como criterio de prioridad la sostenibilidad endógena y, a continuación, la sostenibilidad ecológica.


Para no desviarnos mucho y continuando con la exposición anterior. Otro aspecto esencial a considerar en cuanto a sostenibilidad que debemos aprender de la naturaleza es el de emplear los recursos mínimos e indispensables necesarios para cumplir una función determinada ¿por qué? por que la naturaleza es eficiente y no gasta más de lo necesario, por eso hace las cosas sin esfuerzo. Por tanto cualquier actuación que requiera un excesivo coste de energía, bien en producción, bien en transporte o montaje, estará contraindicada si perseguimos la sostenibilidad. Asímismo, la producción y gestión de los recursos, como los materiales, la energía y el agua, y su reintegración al medio debería ser los más local posible si pretendemos ser sostenibles, etc. se trata de muchos aspectos que nos alejan de los procesos industriales masivos y que, por tanto, no están contemplados por los certificadores, pues se quedarían sin clientela. Ahora bien, lo que no debemos aceptar, en mi modesta opinión, es que se nos venda como sostenible algo que no es tal cosa o que solo aborda aspectos parciales eludiendo cuestiones esenciales.

Si atendemos a nuestro criterio de validación de la buena arquitectura (Si el entorno humano resultante de la actividad arquitectónica es favorable, entonces, la arquitectura es buena) entonces deduciremos que ésta debe ser sustentable y sostenible, tanto interna como externamente para que dichos términos tengan sentido. Si damos valor al impacto de la arquitectura, entendamos que éste se refiere a un complejo interactivo de campos y funciones que es necesario comprender y que no puede reducirse a simples parámetros aislados. Sólo la naturaleza ofrece modelos de auténtica sostenibilidad y en ellos debe fundamentarse cualquier análisis.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

RECONEXIÓN: UN PUENTE ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

El trabajo con las energías cosmotelúricas es materia delicada, pues muchos aspectos energéticos, como el orgón, son difíciles de medir directamente por procedimientos convencionales y utilizando aparatología electrónica. Los seres humanos estamos anclados a la razón y ésta nos inclina a pensar, de un modo limitante, que únicamente existe aquello que nuestros cinco sentidos básicos pueden percibir, principalmente el tacto y la vista, a pesar de ser conscientes de que tenemos otros sentidos, como el kinestésico, que también es un sentido muy "terrenal", al que no tenemos costumbre de poner atención. Desgraciadamente, este hombre moderno está tan culturizado que es incapaz de pensar fuera de la caja, entendiendo por caja el convencionalismo cultural o paradigma dominante de su ámbito de conocimiento, de modo que es habitual que el común mortal, en un alarde de inteligencia, haga el siguiente comentario ante cualquier alternativa al convencionalismo imperante "... si eso fuera cierto, saldría por la TV" o algo por el estilo. En realidad, si la humanidad ha evolucionado algo es, fundamentalmente, por haber salido de esta caja y no por permanecer en ella, lo cual pone de relive que dentro de la caja no hay NADA QUE INTERESE a quienes buscamos la verdad. La caja es un contenedor estanco al que únicamente se incorpora aquello que es coherente con su contenido y su contenido está estancado y muerto. Es necesario trascender la caja, superar sus límites y, ojo, no digo negar, sino trascender.



El hombre se diferencia de otros cuadrúpedos por su postura erguida, planta sus piés donde el resto apoya las uñas o la punta de sus dedos, tiene la columna vertebral en posición vertical, como una antena, y la cabeza en la parte más alta del cuerpo, de modo que funciona eléctrica y energéticamente como una eficiente antena, emisor-receptor de energía entre la superficie del planeta y el cosmos. Esto no puede ser casual, de hecho el desarrollo de la inteligencia humana tiene mucho que ver con ello y, desde una perspectiva bioelectomagnética, también resulta trascendente. Es comprobable que entre nuestra cabeza y nuestros pies existe una diferencia de potencial y que el agua de nuestro organismo, cargada de sales minerales, es un excelente electrolito, por lo que parece razonable pensar que esta función de conductor tiene un sentido biológico, al menos, como todos los animales y otro de una naturaleza, digamos, más "misteriosa", aunque evidente relacionado con la conexión cielo-tierra. 



También sabemos que existen multitud de fenómenos físicos que producen campos electromagnéticos y que nuestro biocampo interactúa con ellos. Por ejemplo, si nuestra ropa entra en fricción con un material aislante, el rozamiento genera una carga eléctrica estática. Si nos aproximamos a un motor eléctrico o a un campo eléctrico, este campo interfiere con el nuestro y nos transmite carga eléctrica, si pasamos bajo una línea de alta tensión (o sobre ella, que es peor) nos cargamos eléctricamente; si usamos (o, aunque no lo usemos) el teléfono móvil, las microondas que utilizan las transmisiones de telefonía nos cargan eléctricamente; si utilizamos una lavadora, una batidora, una cocina de inducción o vemos la televisión, nos cargamos eléctricamente; si el cabecero de nuestra cama tiene enchufes o interruptores de luz, que es lo habitual, o si tenemos un despertador electrico o el transformador del móvil a nuestro lado mientras dormimos, nos cargamos eléctricamente, incluso si el que lo hace es nuestro vecino, ya que los materiales de construcción son transparentes a las ondas electromagnéticas... y podríamos seguir. Existen personas extremadamente sensibles a estas influencias, lo cual, aunque es una gran molestia en sus vidas, no deja de ser también una garantía de seguridad respecto de los que no somos sensibles y las padecemos sin ser conscientes de ello.

INFORMACION SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD
DOCUMENTAL SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD


El porqué nos cargamos con todas estas influencias externas resulta evidente. La respuesta es que no podemos transmitir la carga electrica a ningún otro lugar porque estamos aislados por nuestra ropa, llena de fibras sintéticas, y por la suela de goma de nuestro calzado, fundamentalmente. Existen otras razones que deberían preocuparnos si las anteriormente expuestas no lo hacen y tienen que ver con los procesos inflamatorios del organismo. La inflamación, muy resumidamente, es una función de respuesta inmunológica que tiene como objetivo destruir y eliminar patógenos y células indeseables de nuestro organismo, es decir, es una función necesaria y benéfica para nuestra salud, en principio. El problema es que no se trata de una función inteligente sino de una respuesta de tipo electroquímico que obedece a un estímulo. Normalmente, este estímulo se produce en circunstancias en que la intervención es requerida para sanarnos y, en este caso, se denomina inflamación aguda... pero, existe otra respuesta inflamatoria, llamada crónica, que se produce como respuesta inmunológica a una supuesta agresión y cuyo carácter de persistencia es tremendamente perjudicial para nosotros, pues se convierte en una respuesta autoinmune, es decir, combate el organismo en lugar de sanarlo.
 

Pero ¿tiene esto algo que ver con la arquitectura? os estaréis preguntando. Tiene y mucho, con la arquitectura y con ciertas costumbres y hábitos que debemos reconsiderar. Así que, paciencia.Veamos qué ocurre con este tipo crónico de inflamación y sus consecuencias.


El contacto con la tierra ha sido tradicionalmente usado como medio de sanación en las culturas indígenas.

El origen es de naturaleza electroquímica. Los leucocitos especializados del sistema inmune generan y transportan sustancias cargadas positivamente (carentes de electrones) a las zonas dañadas o agredidas (por ejemplo, una herida). Éstas sustancias se denominan radicales libres y se encargan de destruir la materia orgánica con la que entran en contacto por una reacción electroquímica programada. Normalmente este proceso es selectivo y localizado, pero si nuestro campo electromagnético se vé alterado de tal manera que nos vemos cargados positivamente, de forma artificial, la respuesta bilógica del sistema inmune es automática y nos ataca indiferenciadamente, causando un deterioro progresivo del organismo, envejecimiento prematuro y exposición a todo tipo de enfermedades. Por supuesto, el empleo de fármacos antiinflamatorios en estos casos, sólo hace agravar la situación y añadir toxicidad al problema. No entraremos en una explicación técnica y pormenorizada del proceso y espero que lo anterior sea suficiente para entender lo poco que nos interesa estar en una situación de inflamación crónica motivada por acumulación de carga eléctrica positiva.


La solución mas inmediata y fácil a este problema es la siguiente. Conectarse a tierra. Simplemente, pruébalo!

Para más información sobre earthing.



Si estudiamos un poco nuestro entorno cotidiano, los materiales que nos rodean y con los que estamos en contacto permanente ¿qué conclusión podremos sacar?.

  • ¿Son materiales artificiales o naturales ?
  • ¿Son aislantes o conductores?
  • ¿Tienen superficies rugosas o lisas?
  • ¿Tienen salientes, picos, ángulos vivos, resaltes, rincones ó son formas curvas, ergonómicas y redondeadas?
Resumidamente, el primer grupo, no inteesa.

Por tanto, el diseño de nuestros edificios deberá contemplar esta circunstacia, de modo que favorezca en cada momento la descarga de electricidad estática de nuestro cuerpo, de todas las instalaciones y aparatos que existan en él y de todos los materiales y elementos de mobiliario que lo constituyan o contenga.

Este cambio de enfoque, debe hacerte consciente de que, independientemente del coste que tengan, hay materiales que no debes utilizar. Por ejemplo, no utilices laminados como pavimento si no están conectados a tierra con un sistema eficiente, están barnizados con un producto sintético, como el poliuretano, ó tienen acabado plástico, incluso una madera noble barnizada no es apta en nuestro caso. No utilices pintura plástica en los revestimientos, moquetas acrílicas ni materiales con revestimiento sintético. No lo hagas o provocarás que tus clientes enfermen. 



Caminar descalzo sobre una superficie húmeda, como la hierba o la arena de la playa, no sólo nos conecta eléctricamete a tierra, también tiene un efecto terapéutico al activar las zonas reflejas del pié, que asocian estas terminaciones nerviosas con los órganos internos y diferentes sistemas energéticoa del cuerpo. Por tanto, un hábito saludable será caminar descalzo o con calcetines de algodón o lana sobre un pavimento conductivo, como tierra, cerámica, hormigón pulido, piedra natural o madera de alta densidad tratada con aceite. Si tenemos alfombras habrán de ser de piel, lana natural, fibra vegetal, lino o algodón, nunca de material sintético. Los paramentos deberán ser cerámicos, de madera de alta densidad, cemento, cal o yeso y pinturas orgánicas o al temple, nunca plásticas.

La calefacción por suelo radiante, si es eléctrica, es nefasta, si lo es por agua en tubo de polietileno es menos mala, pero hay que tener en cuenta que el agua en movimiento activa las redes geomagnéticas y eso no nos interesa. El único suelo radiante que recomiendo es el que funciona por aire caliente, la famosa Gloria castellana, de origen romano según tengo entendido que, además, contribuye al funcionamiento bioclimático del edificio si se gestiona adecuadamente como intercambiador de calor en el sistema de ventilación.


El edificio, no sólo deberá tener conectada a tierra su estructura, sino disponer de una red de conexión a tierra con tomas disponibles en todas las habitaciones, donde deberemos conectar todo chisme eléctrico junto al que debamos permanecer cierto tiempo, sobre todo, por la noche. Esta instalación puede disponerse sobre la altura del rodapié y tendrá varios puntos de contacto a la red vertical de TT. Con esta disposición conseguiremos equilibrar el potencial electrico en la base de muros y tabiques y evitar, por tanto, la presencia de humedades por capilaridad, como efecto residual. Por otro lado, es importante que aquellos elementos de mobiliario que utilizamos durante un tiempo prolongado, estén conectados a tierra. Por ejemplo, el asiento de trabajo o la cama, ésta última, sobre todo si tiene estructura metálica. Por supuesto, hay que evitar los emparrillados metálicos no conectados a tierra, como los colchones de muelles. Introducir los pies en agua fría (con el desagüe abierto o en un recipiente conectado a tierra), caminar descalzo, etc elimina la carga estática que acumulamos y equilibra nuestro estado energético y eléctrico, como medidas básicas a introducir en nuestras rutinas diarias.

Otra forma de adquirir electrones para equilibrar la sobrecarga estática positiva, si no disponemos de la posibilidad de conectarnos a tierra, ó además de ello, es cargando la atmósfera que nos rodea de electrones libres de forma artificial, si bien esto requiere utilizar un aparato eléctrico adicional a lo muchos que ya tenemos y eso no es lo que pretendemos. Sin embargo es mejor utilizarlo que estar enfermo o expuesto a enfermedades contínuamente.
 
Los centros de trabajo y los lugares con mucha electrificación son aquellos en los que este tipo de aparatos debieran ser obligatorios. Hablamos de los ionizadores. Además, dado que funcionan con agua, puede añadirse la aromaterapia a sus funciones ya que la mayor parte de los aceites esenciales tiene efectos bactericidas y sirven para depurar ambientes cargados. Estos dispositivos son de uso común en hospitales y centros de salud. También se utilizan para tratar el agua de las piscinas y en las purificadoras de agua, aportando cualidades terapéuticas a este elemento.



La conexión a tierra del edificio tiene otros muchos beneficios menos evidentes pero igualmente benéficos, relacionados con la geometría sagrada, por ejemplo, que exceden la pretensión del presente artículo pero no debemos olvidar. Debemos tener siempre presente que en el universo todo está interconectado, todo está en contínuo cambio y todo se comunica entre sí. Entender estos tres principios es básico para integrar otros conocimientos y experiencias.


jueves, 10 de abril de 2014

¿QUE ES UN CAPACITOR BIOLÓGICO?

Uno de los aspectos más determinantes a la hora de evaluar la bondad o perniciosidad de un diseño arquitectónico es el de CAPACITANCIA. Es importante prestar atención a este concepto pues me atrevo a asegurar que, cualquiera que lo domine y aplique a sus diseños, introducirá una variable cualitativa a su arquitectura difícilmente superable, al menos, según los criterios de calidad arquitectónica que se contemplan en ARQUITECTURA INTEGRATIVA. Veamos de qué se trata.

La capacitancia es un término empleado principalmente en electrónica y que se refiere a la capacidad de acumular y mantener la carga eléctrica. Asímismo, un capacitor o condensador es el elemento "capaz" de llevar a cabo esta función. Pues bien, existe una relación comprobada científicamente entre la capacitancia de carga eléctrica de un ambiente y la biología que se refiere a que cuanto más capacitivo es un espacio, mejor prosperan en él las formas de vida... al menos, las compatibles con la vida humana, los animales superiores y las plantas (vida en el tercer nivel dimensional), ya que los hongos, bacterias y virus responden mejor a otras condiciones energéticas, al igual que los insectos. La aplicación de este criterio es la que ocupa el concepto de ARQUITECTURA BIOLÓGIA que podéis leer en este documento  de Arturo Ponce de León.


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Por tanto, conseguir que un espacio arquitectónico esté diseñado de modo que sea capaz de acumular carga eléctrica proporcionará a sus usuarios un nivel de confort superior, no evaluable por los simples parámetros de humedad y temperatura que nos enseñan en las escuelas, los cuales son solo unos factores, y no precisamente los más importantes, para determinar si un ambiente es favorable biológicamente o no (eso sí, son fáciles de medir, que parece que es lo único que interesa). Tal vez, deberíamos aprender a discriminar para ser precisos, conceptos como el confort térmico asociado a las condiciones de humedad y temperatura, del confort electromágnético o del confort bioenergético... lo que pasa es que, si lo hiciéramos, tal vez tendríamos que demoler más del 90% de los edificios del planeta y es mejor no plantearse el problema para no tener que resolverlo (así que, mejor lo metemos debajo de la alfombra). No obstante, nada impide que cualquier profesional responsable de su tarea se tome el trabajo de aprender a resolver esto y lo aplique a sus edificios, aún a sabiendas que no recibirá reconocimiento oficial (aunque seguro que lo agradecerán sus clientes).

(*) Aquí es importante hacer una pequeña aclaración respecto del tipo de carga que se acumula. No es lo mismo la energía orgónica, de naturaleza escalar y que se intercambia continuamente, es decir se encuentra en flujo constante, se retroalimenta o como lo se quiera entender, que la acumulación de carga estática. El acumulador o capacitor funciona de forma pulsante, es decir, acumula y distribuye, (del mismo modo que actúan los codones de ADN  a través de su estructura geométrica, combinando, alternadamente, moléculas exagonales (creación-captación) con pentagonales (distribución-potenciación) que conforman los puentes entre sus fibras helicoidales). La circulación de carga eléctrica se produce, del mismo modo, en un flujo constante de carga y descarga y es una energía "reconstituyente", por decirlo así. Sin embargo, la carga estática está constituida por iones de signo o carga eléctrica positiva y se produce en presencia de elementos aislantes, como los plásticos y los barnices, bien por fricción (suelas de goma contra pavimentos sintéticos o barnizados, por ejemplo), bien motivada por los campos electromagnéticos emitidos por la circulación (o simple presencia) de los circuitos eléctricos, equipos eléctricos, motores, transformadores, lámparas, etc que inundan nuestros hogares. Esta carga, hace presa en nuestro organismo y es inductora directa en la creación de radicales libres y la desestructuración de del polímero ideal de agua, de estructura geométrica hemioctaédrica o piramidal, en su forma de monómero (5H2O ==> H2O+H2O+H2O+H2O+H2O). Esta carga estática es tremendamente perjucicial para la salud y se hablará de ello en el artículo sobre la reconexión, que se encuentra en preparación.




La capacitancia, a los efectos biológicos está asociada muy directamente a la geometría, ya que es precisamente la simetría o asimetría de un campo electromagnético la condición que permite que las estructura vivas sigan un plan de desarrollo coherente. En este sentido, dado que la naturaleza utiliza este mecanismo de forma recurrente y sin ningún esfuerzo, lo lógico sería, en principio, utilizar los mismos  recursos que la naturaleza para crear nuestros entornos habitables. A grosso modo, este el el principio que sustenta el concepto de ARQUITECTURA BIOLÓGICA. A partir de aquí, llamaremos GEOMETRIA SAGRADA, en realidad a lo que es la geometría natural, es decir, la geometría coherente biológicamente o sustentable. De este modo, vemos que existe una estrecha relación entre la geometría y la capacitancia y, por tanto, entre la geometría y la vida, lo cual es muy interesante ¿verdad? Pero, también podemos sacar otra regla útil y práctica que es la siguiente. Los modelos que utiliza la naturaleza para su desarrollo pueden ser aplicados con éxito, en términos de sustentabilidad, a la arquitectura. Esto es muy interesante también ya que, en ausencia de otra fuente de inspiración, siempre podremos imitar los modelos naturales y así obtener espléndidos resultados. Algunos arquitectos ensayaron esta estrategia en su obra y ésta fué muy celebrada, como es el caso del gran Fernando Higueras. A pesar de no tener en consideración otros factores importantes esto pierde relevancia ya que, la"simple" aplicación del criterio de generación de geometría orgánica proporciona unas cualidades excepcionales a sus edificios. Escuchad con atención las sabias palabras del maestro.


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Otro concepto importante a considerar es que, a parte de la geometría, existen ciertas condiciones que permiten a un capacitor funcionar como tal, esto se refiere a su composición. Es necesario, para que un capacitor o condensador funcione correctamente, es decir sea capaz de acumular carga estática para descargarla después, que se componga de sucesivos envoltorios metálicos (o conductores de electricidad) y aislantes, ya que es esta disposición la que le permite acumular la carga. Trasladando este principio a la arquitectura, conseguiremos un capacitor biológico a través de la forma adecuada y la composición de los cerramientos o la envolvente del espacio, altenando capas conductoras con capas aislantes, así de "fácil".

Veamos ahora, algunos fundamentos científicos asociados, no tanto a qué pasa con la electricidad, sino a lo que pasa con la biología. Para ello debemos remitirnos a las investigaciones de Wilhem Reich, uno de esos científicos "malditos" que, como Nikola Tesla, fue proscrito por decir la verdad y pretender que la humanidad se beneficiara de sus descubrimientos de forma alturista. Lo que Reich descubrió es que existe una energía en la naturaleza que, dondequiera que se encuentre o se concentre, comienza a generar espontáneamente... ¡la vida! Esta fuerza, capaz de reorganizar las estructuras de la materia allí donde la lógica científica indica que no debería ocurrir nada especial, ha sido denominada por diferentes culturas ancestrales y contemporáneas como life force (New Age), Chi (China), Prana (India), etc y Reich la denominó Orgón. Esta investigación viene a relacionar los conceptos electrónicos con los de la fuerza vital de la naturaleza que, al parecer, aún tratándose de campos energéticos de diferente naturaleza (electromagnética y escalar) funcionan, a efectos de su acumulación, a través de un mecanismo de similares características, lo cual nos es tremendamente útil a efectos de la práctica de la arquitectura.

Os dejo a continuación los enlaces de esta recopilación de artículos de Artur Sala, que merecen toda la atención y no tienen desperdicio para quien desee conocer el origen y fundamento de sus investigaciones, así como las posibles aplicaciones.

  1. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Primera Parte. Del psicoanálisis al orígen de la vida
  2. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Segunda Parte. Del orígen de la vida al descubrimiento de los Biones.
  3. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Tercera Parte. Del descubrimiento de los Biones a la energía orgónica.
  4. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Cuarta Parte. El experimento ORANUR, el D.O.R y el Eter. 
  5. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Quinta Parte. Orgonoscopio, resumen y formas de medir el campo orgónico.
  6. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Sexta Parte. Experimentos con biones y orgonitas.
  7. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Séptima Parte. Construcción de un acumulador de orgón y experimentos.

El objetivo fundamental de un capacitor biológico es la generación de un campo con geometría toroidal de succión, a nivel energético, capaz de transformar el campo electromagnético en energía escalar productora de vida. Ello se consigue combinando diferentes estructuras geométricas cuyo origen básico son los cinco sólidos platónicos y empleando las razones geométricas fundamentales, dentro de las cuales tiene especial relevancia el número de oro, phi, de valor 1.618033988... cuyas propiedades serán objeto de otro artículo.

Dentro de las investigaciones sobre cómo la geometría es capaz de centrar la carga, tiene especial relevancia la investigación del Ingeniero Electrónico Dan Winter.


Finalmente, decir que otro mecanismo empleado para centrar la carga y conseguir puntos de implosión es mediante el recurso de la geometría fractal. La utilización recursiva de reducciones o ampliaciones matemáticas de un patrón, si además éste es de origen natural, cuando se aplican a las disposiciones espaciales y a la relación formal o los niveles jerárquicos, producen formas y espacios capacitivos en sí mismos. Existen diversos procedimientos compositivos para conseguir estos "arreglos". La generación de una geometría fractal a partir de una forma matemática puede ser original pero no siempre va a resultar eficiente a nivel práctico y la arquitectura es o, al menos debería ser, una disciplina eminentemente pragmática. Por ello, existen principios en geometría sagrada (ó sustentable) que, dentro de la complejidad de comprensión del mecanismo, son fundamentalmente simples a nivel de aplicación práctica. Los llamados sólidos platónicos son la base de la geometría sustentable, para lo cual es esencial conocer el proceso del génesis matemático de la flor de la vida.



Como resumen podemos decir que la cualidad fundamental de la arquitectura biológica es su capacidad para favorecer la vida orgánica del ser humano. Una de las características principales de un contenedor biológico es su capacidad de almacenar, transformar y distribuir la carga, concepto que se describe como capacitancia. La capacitancia se obtiene mediante la elección y disposición de los materiales de la envoltura y estructura del edificio, por un lado, y de la geometría de las formas de los elementos que lo constituyen y las proporciones espaciales, por otro.






martes, 1 de abril de 2014

CRITERIOS PARA UNA BUENA ARQUITECTURA IV: EL GRAN Y EL PEQUEÑO ARTE

Es más que probable que el presente artículo despierte cierta aversión. Se trata de una reacción natural que sentimos al sospechar que el terreno firme que estábamos convencidos de pisar no es tal, sino una fina capa que, como el hielo helado sobre un lago, se vuelve peligrosamente quebradizo bajo nuestro peso,... el peso de la necesidad de saber. Por otro lado, antes de empezar a cortar leña diré, en mi contra, que no me considero más capaz, ni mucho menos, que mis objetivos de hoy sino, simplemente, interpelo a una más amplia visión del concepto arquitectónico, la cual pretende integrar lo que hemos aprendido con lo que, desgraciadamente, hemos olvidado y, afortunadamente, estamos re descubriendo en estos momentos históricos.


Tengo que añadir que, si no dejo títere con cabeza, no es por arrogancia sino como llamada a la reflexión profunda acerca de la situación en que nos encontramos (una reflexión más, ni mejor, ni peor). No es que no haya buenos arquitectos, que los hay, y no es que no existan propuestas afortunadas, esfuerzos ni investigación puntera o ideas geniales, que también las hay en abundancia (aunque no sea lo común). Lo que ocurre es que se pueden contar con los dedos de una mano (tal vez la de un manco), los arquitectos que realmente saben lo que tienen entre manos cuando ejercen como tales. ¡¡Al menos, yo no conozco a ninguno!! Por lo tanto yo, que no sé, no sabiendo sé, al menos, que no sé lo cual permite, a cualquiera que se ponga en esta situación, poder ver algunas cosas que otros que "saben" no ven debido, precisamente, a su "saber". Claro que, si este supuesto mal de la ignorancia está tan extendido que alcanza a todo el espectro profesional... ¿Cómo podremos convencernos de que hay otro camino? Pues bien, lo hay porque ya existió en el pasado. Solo hay que desempolvarlo y re descubrirlo, adaptándolo a nuestro estado actual de evolución.

La cara es el espejo del alma... ¿quien dijo esto?

Veamos pues, a qué me refiero con esto del Gran y el Pequeño Arte de la Arquitectura. Para situarnos, podemos hacer una comparación paralela con el Arte de la Escultura. Cualquiera, por poner un ejemplo obvio, podría reconocer a Miguel Ángel como un representante del Gran Arte y... (podría ser cualquier contemporáneo), no sé..., a Damien Hirst (por no hacer sangre), como un magnífico representante del Pequeño Arte de la Escultura; ya que el Arte no debe confundirse con el mercado del arte, que tiene más que ver con la Bolsa o la subasta de pescado que con lo primero. ¿Por qué es esto así? Tal vez, ayude saber que Miguel Ángel constituye uno de los últimos especímenes de su género. Aquel Renacimiento italiano parió lo mejor del Gran Arte y, poco después, coincidiendo con el cambio del calendario juliano al gregoriano, el conocimiento que lo sustentaba dejó de estar al alcance del pueblo, fué directamente prohibido su uso público y pasó a formar parte del patrimonio exclusivo de las Escuelas de Misterios, las Sociedades Secretas y la Masonería lo cual, por otro lado, como siempre había sido pero, ahora, velado para siempre del dominio público en cuanto a sus manifestaciones más populares, entró a formar parte de lo que llamamos Ciencias Ocultas u Ocultismo, conocimiento Hermético, Templario, etc. (Quien y porqué se promovió este cambio es algo que Uds deberían investigar más allá de las razones oficiales).


(*) Aviso: Wikipedia es una referencia fácil para todos, si bien sus contenidos no son nunca 100% fiables

Si damos un pequeño salto de disciplina a la arquitectura podemos ilustrarnos con algún otro ejemplo como la catedral de Notre Dame, en París como exponente del Gran Arte y cualquiera de las obras contemporáneas más célebres (da igual la que sea), como contrapunto. Es decir, actualmente existe una fractura abismal que separa el concepto de la ARQUITECTURA, asociada a lo primero y que podemos declarar extinta de la faz de la Tierra, de la arquitectura, esa absurda disciplina a la que nos dedicamos la mayoría de los arquitectos (los convencidos, por ignorancia, los que no, porque creemos que puede recuperar su sentido verdadero y, los demás, porque es lo que toca). 


Por tanto, podemos afirmar que nuestros antepasados manejaban unos códigos que actualmente desconocemos y que resultan imprescindibles para transmutar lo Pequeño en Grande. La ausencia de dicho conocimiento convierte cualquier acto humano en banal, hablemos de Arquitectura, Política, Medicina u otra disciplina del ámbito humano. Si fué celosamente administrado inicialmente, con el fin de protegerlo de los peligros que entrañaba su mal uso, en la actualidad ha sido secuestrado y se usa únicamente para aquellos fines de los que se lo pretendía proteger, curioso destino. Sin embargo, se trata de un conocimiento positivo, un conocimiento natural y evolutivo, un conocimiento que nos empodera como seres humanos y que nos permitiría alcanzar un nivel de desarrollo parejo con la tecnología actual en otros campos. Este conocimiento se encuentra disperso y a la vista de todos en gran parte, si bien debe ser reunido y administrado de forma conveniente y eficaz. Sin embargo, en tanto esto ocurra no podemos limitarnos a obviarlo sino, al contrario, buscarlo, ponerlo en práctica y compartirlo para crear un fondo activo que presione para conseguir la salida a la luz pública de un cuerpo coherente y ordenado de información transmisible. Tenemos derecho a saber y debemos buscar las fuentes adecuadas. Es más, afirmo que la humanidad tiene derecho a disfrutar del Gran Arte y, consecuentemente, debe exigir este derecho naturalmente.


Veamos un nuevo ejemplo que tiene que ver con Egipto. Si bien hay magníficas pirámides en todos los rincones del planeta, las de Giza son de largo las más conocidas. Existe mucho de lo que aprender en estos lugares. Como se trata de ciencias empíricas, su conocimiento exige dos fases, una de búsqueda y recopilación de datos y otra de experimentación. Para muchas cuestiones, encontraremos maestros dispuestos a iniciarnos y que nos mostrarán los rudimentos básicos de diferentes disciplinas pero, en todo caso, la investigación personal y, sobre todo, la fase experimental son fundamentales. El aprendizaje siempre evoluciona en espiral, es decir, nos movemos en círculos desde la teoría a la experiencia y, con cada vuelta ascendemos un pequeño peldaño. Veamos algunas cosas que nos muestra la Gran Pirámide de Keops relacionadas con su multidimensionalidad y que, probablemente, sonarán a chino. En primer lugar, su posición geomagnética la vincula con el gran cristal de hierro del núcleo Terrestre, energía de primera dimensión pulsante en la frecuencia de Schumann. Su composición granítica, un material paramagnético procedente de las lejanas canteras de Asuán (similar al utilizado por Felipe II en El Escorial, no casualmente) sintoniza con la energía elemental de 2D por su origen ígneo y pertenece al Manto que conecta el núcleo con la corteza Terrestre. También interviene la fuerza y tecnología humanas aplicadas en su construcción, que corresponden a la energía de 3D o tercer campo dimensional. Seguidamente, la conciencia de 4D. La presencia en la gran pirámide puede alterar la conciencia ordinaria en algunos puntos, como la Cámara del Rey, curiosamente, construida con las mismas medidas áureas que la cámara que custodiaba el Arca de la Alianza en el Templo de Salomón, en Jeruralén, de donde sacaron tanta información (de la que nos interesa) los famosos caballeros Templarios. Es decir, actúa en un campo energético activo de cuarta dimensión asociado con la memoria y el inconsciente colectivo. Este espacio ocupa el equivalente virtual del centro de energía de un doble octaedro, cuya parte física emergente es la pirámide que conocemos como Keops y la parte etérica está bajo tierrra formando un conjunto complementario con la anterior. Se trata de una energía 5D asociada al amor divino o energía del corazón, necesaria para la transmutación de lo grosero en sutil y viceversa y funciona como una especie de embudo o colector. A continuación nos encontramos con la Forma de la pirámide, energía geométrica, ondas de forma de 6D. La resonancia de esta geometría está asociada con un sonido determinado que vibra en 7D, energía sónica. Su disposición en conjunto nos remite a la conexión del sistema solar con la Constelación de Orión y las Pléyades, energía de 8D, etc... Se trata solo de un comprimido ejemplo de la complejidad implícita en cierto tipo de construcciones y que afecta a todos sus niveles dimensionales, dado que cada uno trabaja con unas leyes diferentes pero todos en coherencia y conjuntamente con los demás para constituir una compleja maquinaria. No es necesario comprender, solo abrir la mente e intuir de qué se está hablando. (En principio, aclarar que los niveles dimensionales a que nos referimos no se identifican - al menos, literalmente -  con las dimensiones espaciales adicionales que propone la Teoría de las Supercuerdas)


Eso sí, después de comprobar el nivel de conocimiento alcanzado por nuestros antepasados, solo podemos ponernos en una actitud de asombro y perplejidad y, como niños, humilde e inocentemente, tratar de absorber, por todos los medios a nuestro alcance, una pequeña parte del mismo. Lo que esto pone de relieve es que, en la actualidad, trabajamos únicamente en un plano de los múltiples existentes cuando, sin embargo, estamos afectados por lo que ocurre en todos ellos. Por tanto.

Corolario. El Gran Arte es un ARTE TOTAL

  • Un arte total involucra los diferentes aspectos, campos o niveles de energía que intervienen en la acción artística, tanto gruesos como sutiles, integrándolos en un Todo.
  • La Belleza puede definirse como una relación armónica de las partes que resuena en diferentes niveles dimensionales de forma simultánea.
  • La expresión poética siempre se manifiesta de forma predominante en un nivel, pero actúa simultáneamente en todos los demás.
  • El ser humano, así como todo en el universo, actúa y, por tanto, tiene existencia en todos los planos o niveles dimensionales que se relacionan, formando un sistema complejo de interacción entre lo más denso y lo más sutil.
  • La totalidad es la danza de Dios. El objetivo del hombre es esta danza, a través de la cual, Dios se conoce a sí mismo.


Así pues, analicemos un poco más qué interviene en cada nivel dimensional para poder trabajar sobre ellos.


El primer nivel dimensional contiene lo mas denso. Digamos que su rango varía desde lo extremadamente denso hasta los infinitamente denso, el centro del toroide o agujero negro (aquí los astrofísicos ya pierden la pista). Es el pulso de la vida en el planeta y nuestro anclaje a la materia (anclaje del cuerpo físico). Todo lo denso es lento, por lo que se trata de una frecuencia de luz "lenta", digamos que su frecuencia natural es la denominada Resonancia de Schumann y tiene que ver con la forma en que percibimos el tiempo. Este ritmo debe ser considerado en nuestras actuaciones, ya que las frecuencias armónicas con ésta R.S. son favorables y las que no lo son, no (Recordemos que toda forma, genera una frecuencia propia).

El segundo nivel dimensional corresponde a lo que llamamos el mundo elemental, que actúa como resonador e intermediario de entre 1D y 3D. Es el reino de las formas de vida elementales, como virus y bacterias, su densidad varía desde lo normal a lo extremadamente denso y su expresión se materializa a través de las emisiones e inmisiones electromagnéticas que competen al mundo de la geobiología y son detectables mediante la radiestesia, arte zahorí, rabdomancia, etc. Es preciso manejar la forma en que esta energía se expresa en la superficie terrestre para evitar los puntos o zonas geopatógenas.

El tercer nivel dimensional es nuestro mundo conocido y donde interactuamos unos con otros, correspondiendo a lo que denominamos biosfera. Esta fina capa tiene una densidad media y permite el estado de los cuatro estados de la materia del agua, su elemento dominante. Esto es, sólido, líquido, gaseoso y plasmático. Es el mundo de las operaciones dominadas por la mente individual, egóica o inferior y, para la mayoría, el único que existe. Aquí interviene todo lo que tiene que ver con la energía de los materiales, debido a su composición e industrialización, sea naturales o artificiales, brutos o transformados, sostenibles o no. También tiene que ver con todo lo que tiene relación entre la superficie terrestre y el cosmos (o con las otras esferas o sistemas celestes), es decir, el clima, la rotación de la tierra, la influencia de la luna y el sol, los planetas interiores y exteriores, etc. Estos tres niveles corresponden a la parte físico-etérica que somos identificamos como el "mundo de las cosas materiales".


El cuarto nivel dimensional es ya un nivel sutil, si bien no menos importante, y corresponde a los símbolos y los arquetipos, el reino de la magia donde opera la mente o, como llamaba Jung, el inconsciente colectivo. Es de vital importancia contemplar conscientemente este campo y trabajar con sus influencias ya que él interactúa con nuestra vida seamos conscientes de ello o no y, a efectos operativos, es más práctico serlo que no serlo y, sobre todo, que ignorarlo. Se trata de un campo que no es material pero actúa definitivamente sobre la materia a través de nosotros y, por tanto, no siendo material actúa a modo de un tejido de enlace entre todo lo inmaterial y lo material.

El quinto nivel dimensional entra dentro de lo sutil pero muy próximo a la conciencia colectiva que desencadena en la materia del mundo tridimensional. Se trata del mundo emocional que actúa en los seres humanos a través del centro energético o chakra cardíaco, situado en el centro del cuerpo. Los niveles impares resuenan entre sí, de modo que el mundo emocional se puede considerar una abstracción del tridimensional que, a su vez, lo es del unidimensional. Es la forma de canalización de los niveles superiores hacia lo material. Un ejemplo de esto son las formas de acción psicosomática en el cuerpo y la manera en que traducimos estados emocionales en patologías. Debemos permanecer abiertos ya activos en este nivel para traer a nuestra vida lo mejor y más saludable para nosotros y los demás. Se trata de un mundo abstracto cuyo lenguaje no tiene expresión escrita o hablada, por lo que puede resultar difícil de asimilar como un concepto más. Podríamos llamarlo amor, pero no sería correcto, ya que esta energía permea todos los niveles dimensionales y su atributo más destacado es lo que los físicos denominan negantropía. También podríamos llamarlo creatividad, pero no será correcto porque la creatividad es un proceso o cadena y, sin embargo, la energía de 5D es esencial para la manifestación del acto creativo... Mejor lo dejamos así.

El sexto nivel dimensional nos será muy familiar a los arquitectos, ya que se trata del mundo geométrico, el mudo de las medidas o, mejor dicho, de las relaciones entre ellas. La geometría opera en un nivel sutíl de organización de patrones con tendencia a manifestarse y resuena directamente con el cuarto nivel dimensional, el mundo de los arquetipos y símbolos. Sin embargo, requiere del filtro emocional para llegar a esta capa y ser codificado. Ya hemos hablado de geometría anteriormente y lo haremos en el futuro.

El séptimo nivel dimensional corresponde al ámbito del sonido. Tal como indica el libro del Génesis "al principio fué el verbo" (aunque únicamente ne cierto modo). El sonido el la primera vibración y resuena con la energía de 5D (tal vez por ello nos conmueve la música). El sonido actúa directamente sobre el mundo geométrico generando patrones, formas y campos morfogenéticos. Por ejemplo, una variación en la vibración sónica modifica el patrón geométrico de una estructura, tal como nos muestra la ciencia cimática. 


¡ espectacular ! >>>>>  https://soundcloud.com/normalizemusic

Al mismo tiempo, cada geometría resuena con un sonido, por lo que hay sonidos creativos, que generan orden, y sonidos destructivos ó entrópicos.

El octavo nivel dimensional es la luz en estado ondulatorio, es decir, actúa a nivel cuántico en el reino de las posibilidades y resonará con el mundo geométrico a través del sonido. Podríamos decir que se trata del mundo cuántico elemental; fotones, gluones, electrones, gravitones y todos otros 'ones emanan de este nivel. Por ejemplo, una cierta corriente eléctrica aplicada con una frecuencia determinada al agua, produce un cierto sonido y puede actuar sobre el spín del electrón del átomo de hidrógeno haciéndolo rotar (cambiar geometría) de modo que su órbita se vuelve incompatible con la del oxígeno y produce una rotura de la molécula, que se descompone en 2H+O. Acabamos de describir un proceso de electrolisis de forma simplificada. Por tanto, luz, sonido, geometría, emoción, arquetipo, materalización, densificación, concentración es un proceso ineludible que debemos considerar en todos sus pasos.

Los niveles dimensionales continúan hacia arriba más y más, pero creo que ya tenemos suficiente con intentar domar estos caballos y hacerlos correr en la misma dirección de forma consciente. Si bien este espacio no da para mayores extensiones sí, al menos, sirve para mostrar lo diferente y compleja que es la realidad respecto a la información, simplista y poco favorable a los intereses humanos esenciales, que hemos recibido de nuestros educadores y que, incluso, nos atrevemos a transmitir a otros como dogmas de fe. ¿No os parece demencial?


Pero no nos vamos a despedir sin hablar del Pequeño Arte de la Arquitectura ¿Verdad? Los críticos de arquitectura de todos los tiempos, los profesores y catedráticos, los editores de libros y revistas de Arquitectura, las intocables vacas sagradas contemporáneas (con sus premios Pritzker bajo el brazo) de esta disciplina, todos sin excepción y no hablo ya del resto, buenos y malos arquitectos, todos ellos actúan en el restringido ámbito del pequeño arte de la Arquitectura, así, sin más, porque la arquitectura no se ocupa, desde hace unos 400 años de otra cosa. 


Es cierto que hubo grandes sabios que conocían y practicaban en secreto con las leyes universales pero el acceso al conocimiento de transmisión oral limitaba mucho el poder abarcar y experimentar con los avances de otras culturas y civilizaciones y, además, quien se dedicaba a cultivar el conocimiento, no tenía tiempo para gastar en estos menesteres por lo que las grandes obras de la humanidad debemos atribuirlas exclusivamente a intervenciones foráneas, sean estas de forma directa o canalizada (No creo que a estas alturas del partido haya quien, al menos, no se cuestione cosas como el origen de los círculos de las cosechas en Inglaterra y otras partes del mundo, por ejemplo). El asunto fundamental respecto al flujo de la información es que, en la actualidad como nunca antes en la historia de la humanidad, disponemos a través de Internet de toda (prácticamente) la información elaborada por el hombre, directa o indirectamente, canalizada o aprendida, falsa o veraz, pero disponible para cualquiera. El conocimiento oculto sigue siéndolo, pero más en el sentido iniciático que en el de disponibilidad de información, digamos, exclusiva. Es decir, hay Maestres o "enseñadores" que conducen a sus adeptos por el camino del conocimiento, si bien esta opción limita tremendamente la libertad del aprendiz para elegir su propio camino y no se encuentra al alcance de todo el mundo. Por contra ¿cómo podemos navegar en esta marea de información indiferenciada y poder discriminar lo que es interesante o necesario para nosotros? Hay que tener en cuenta que cada individuo es diferente y, por tanto, sus necesidades, también. Bueno, la respuesta es que todos tenemos un Maestro interior que sabe exactamente lo que necesitamos y cómo conseguirlo. Solo hay que despertarlo, ese es el problema. Pero, para ello sí existen infinidad de facilitadores a disposición del público general. A medida que el ser humano desarrolla su conciencia, empieza a sintonizar con la información que es afín a él y el universo conspira a su lado a fin de atraer lo necesario. Hay que entender dos cosas, primero, que lo necesario no siempre suele coincidir con lo deseado, ya que el deseo es algo ajeno a la conciencia y, segundo, que el camino es progresivo, se trata de un proceso y no de una puerta que atravesamos a voluntad (aunque bien podría ser así para ciertas personas).


Si observamos cualquier obra contemporánea o de vanguardia, nos daremos cuenta que adolece de multitud de defectos, aunque se trate de "original", "inspirador", "dinámico", "fluido", "puro", "impactante", "funcional" y otros adjetivos similares que se emplean para vestir lo que es vacío en realidad, pues el fin último de la arquitectura, enunciado como primer y único criterio a considerar y que reza así. Si el entorno humano resultante de la actividad arquitectónica es favorable, entonces, la arquitectura es buena, es una condición que no se cumple en cuanto empezamos a considerar el análisis multidimensional. ¡Bueno! Esto representa una gran oportunidad para ser pioneros de esta disciplina ¿no es cierto? ¡Deberíamos empezar hoy mismo!

Por tanto, entendamos el Gran Arte como aquél que persigue la verdad total. Parafraseando a Jodorowski - No podemos alcanzar la verdad, pero podemos aproximarnos a ella a través de la belleza - La belleza puede ser un concepto muy práctico y utilitario y, digamos, cotidiano. No es necesario sublimarla sino aplicarnos conscientemente y con plena atención a su persecución. Pero no existe la belleza sin armonía interdimensional y esa es la razón de que la Arquitectura Contemporánea sea ajena a la Belleza y, consecuentemente, al concepto de Gran Arte o arte total, cuya práctica tiene más que ver con la intención, la curiosidad y los medios que ponemos en juego que con lo sublime.

sábado, 1 de febrero de 2014

LA VIVIENDA RURAL SOSTENIBLE

Ríos de tinta (química y electrónica), infinidad de artículos y comentarios se han vertido en los últimos meses sobre el concepto de vivienda rural sostenible y, más que nunca, a raiz de la Ley madrileña de hace aproximadamente un año (Ley 5/2012) que, si bien puede tratarse de un localismo, nos sirve de pretexto para discutir este tema. No es mi intención entablar un debate técnico-jurídico sobre la naturaleza misma de la Ley y el derecho comparado con otras tantas legislaciones autonómicas (por no hablar de las internacionales), que hablan de lo mismo con otros parámetros. El motivo que me impulsa a comentar esto es la falta de sentido común que percibo, tanto en el legislador, como en el opositor y en la mayor parte de los comentarios que se vierten en torno a este tema.

En primer lugar, quien legisla tiene que saber de lo que escribe y, quien legisla sobre sostenibilidad, debería conocer al menos el significado de este témino, por el mismo motivo que un mudo no imparte clases de canto y un ciego no enseña geometría descriptiva. Por otra parte, quienes se oponen behementemente enarbolando la bandera del ecologismo, tampoco utilizan argumentos solventes sino, más frecuentemente, se abusa del tópico fácil y la demagogia populista, comentarios de taberna como los que emplean los políticos para manipular a las masas. Veamos de qué estamos hablando. 


¡¿...?!

De los tres términos que integran el título de la Ley, el primero no necesita explicación ya que cualquiera entiende, más o menos, lo que es una vivienda (casi todos, hemos tenido la oportunidad en nuestra vida de habitar una). 


Por cuanto al concepto de ruralidad se refiere, ya entraña alguna confusión, si bien se asocia tradicionalmente a las áreas del territorio cuya densidad de población es muy baja. Dentro de éstas (al menos en nuestro caso), son aquellas donde no se concentra la edificación y, por tanto, se encuentran casi deshabitadas y destinadas a usos agrícolas, forestales ó bien, aquellas en que el medio natural manifiesta poca intervención humana... pero, ¿solo esto? Para mí, olvidamos una idea fundamental asociada a lo rural, en concepto de rualidad comprende el área del territorio..., el único área del territorio, que concierne al ámbito de las posibilidades no determinadas a priori, es decir, de las oportunidades y, por tanto, en mi opinión requiere una atención menos superficial y más consciente y atenta, su destino final. Si atendemos a la clasificación del suelo que establece el urbanismo, encontramos una progresiva especialización del concepto de ruralidad que delimita específicamente los diferentes ámbitos espaciales, asignando a cada uno de ellos usos y normas de intervención propias, relacionadas principalmente con la edificación. En la legislación urbanística española diferenciamos básicamente tres clases de suelo, el suelo urbano, el suelo urbanizable o apto para urbanizar y el suelo no urbanizable. Este último tipo es el que nos interesa ya que contiene aquellos ámbitos en los que aún es posible hacer planteamientos no especulativos que neutralicen, en lo posible, los efectos degenerativos, presentes o futuros, asociados irremediablemente a los dos anteriores. El suelo no urbanizable ó SNU se subdivide, a su vez, por razón de su especificidad, valor o interés en otras tantas categorías que cada legislación autonómica establece y protege en base a ciertos criterios que restingen los usos a que puede ser destinado. De estas categorías, existe una que no reúne suficientes cualidades especiales como para ser protegida pero, sin embargo, debe serlo de algún modo para evitar una extensión  indiscriminada de los usos propios del suelo urbano fuera de su ámbito delimitado. Lo llamamos SNU común o suelo rústico, como generalización (entiendo que estos criterios son más o menos homogéneos a nivel internacional, al menos, en lo fundamental).

Por supuesto, nos referimos a los espacios rurales en los que existe una densidad de población muy baja y que disponen de una relación de superficie territorial muy elevada con relación a su población. Estos núcleos padecen despoblación, en muchos casos, y los terrenos quedan sin uso y sin aprovechameinto de ninguna clase, en ocasiones con riesgos incluso de incendio debido a la falta de intervención de la administración competente en zonas remotas, precisamente, por su despoblación. Es decir, existen personas que estarían dispuestas a vivir en este medio si dispusieran de condiciones adecuadas para sobrevivir en él, o sea, existe demanda, y existen cantidades ingentes de suelo sin valores específicos, desaprovechado y sin uso alguno que requeriría de una utilización más favorable, es decir, existe oferta. Como suele decirse, blanco y en botella.


Pues bien, creo que lo mejor que puede hacerse con este tipo de suelo, manteniendo una distancia razonable con el suelo urbano o urbanizable, es usarlo apropiadamente para favorecer el desarrollo de las áreas rurales. La discusión de qué usos y cómo se deben implantar corresponde realizarla en función de las condiciones de desarrollo locales, tema que podemos abordar en otro momento, si bien esto no es lo importante en esta discusión. Lo realmente interesante es que encontramos en este tipo de suelo características que pueden contribuir al desarrollo de las áreas rurales en una forma que es más apropiada para ellas que el uso urbano de concentración propio de las grandes urbes. No sólo eso, me atrevo a decir, que no sólo es posible o apropiado acometer esta reforma sino que, en mi opinión, resulta imprescindible considerar el establecimiento de un uso rural de transición que, por un lado, valorice el uso racional de los recursos rurales y, por otro, establezca una acotación del crecimiento urbano, ya que entiendo que en los ámbitos rurales, las zonas urbanas deben tener restringido su crecimiento por una cuestión de racionalidad urbanística, lo cual no impide que los núcleos urbanos puedan evolucionar funcionalmente.


Finalmente, está la cuestión de la sostenibilidad o sustentabilidad. Entiendo el concepto de sustentabilidad como algo asociado a las leyes naturales. La naturaleza es quien dispone las condiciones de sustentabilidad, no los hombres. Lo lleva haciendo millones de años sin nuestra "ayuda". Sin embargo, el hombre es una pieza esencial en el equilibrio del ecosistema terrestre y sus actividades forman parte del mismo. Una inteligencia ecológica, es decir, que contemple el equilibrio de relaciones sistémicas es bueno para la Tierra y es bueno para el ser humano. El quid de la cuestión no se encuentra en el qué sino en el cómo. Es esta última condición la que introduce el principio discriminatorio de la intervención humana y su alcance. Esto nos lleva a la siguiente consideración. No tiene sentido emprender una acción de ocupación del medio rural con una vivienda de vacaciones porque este uso nunca (o, difícilmente) va a ser sostenible en términos de compatibilidad en el intercambio de energías con el medio natural. Es decir, el medio no recibe nada a cambio de lo que aporta. Aquí entramos de nuevo en el debate sobre economía sagrada posteado anteriormente y cuya lectura recomiendo. En mi opinión, una construcción, vivienda o no, en suelo rústico únicamente tiene sentido, y por tanto justificación, en un contexto de intercambio ecológico, es decir, de impacto neutro o positivo con el medio ambiente y para ello debe estar vinculada necesariamente a una actividad capaz de devolver a la naturaleza, en el peor de los casos, lo mismo que toma de ella sin generar una huella negativa. Este es el reto al que nos enfrentamos al construir en suelo rústico, un reto superable ya que la energía humana necesita reconciliarse con la naturaleza y no hay reconciliación posible sin relación, sin intercambio.


Para establecer este tipo de relación armónica debemos situarnos en una posición de resonancia con el lugar, refinando nuestra sensibilidad y permiténdonos percibir los mensajes que se nos transmiten contínuamente mediante una escucha activa. Es necesario percibir el sistema completo y sus interacciones con la actividad humana. La mente puede procesar datos y analizar muchas cosas pero no nos permite comunicarnos con la naturaleza porque ella no tiene mente. Sin embargo la naturaleza es consciente y se comunica con nosotros a través de un lenguaje en la frecuencia de las emociones. Está científicamente demostrado que las plantas tienen emociones y el lenguaje de la emoción es universal. Cuando dos emociones son armónicas, hay resonancia y se produce una onda amplificada que nuestro sistema nervioso percibe. Los pueblos indígenas del Amazonas, por ejemplo, desarrollan desde niños esta capacidad y nosostros debemos recuperarla si queremos intervenir en el medio rural en términos de sostenibilidad. Si uno no puede, hay personas que están capacitadas para ello y pueden ayudarle a conseguirlo. Una vez obtenido el permiso del lugar y sellado nuestro compromiso, su energía colaborará a potenciar nuestro proyecto y sentiremos los resultados en todos los aspectos.