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jueves, 11 de junio de 2015

FORMACIÓN EN ARQUITECTURA INTEGRATIVA

El auge creciente de los procedimeintos y técnicas de bioconstrucción, así como el interés que despierta en técnicos y arquitectos, no se encuentra acompañado, por regla general y bajo mi punto de vista, de una adecuada orientación acerca de las implicaciones y conocimientos necesarios para que estas técnicas puedan ser llevadas a su aplicación de la forma más exitosa y eficiente posible. 

No cabe duda que una técnica de bioconstrucción es más sostenible y ecológica que cualquier construcción industrializada, del mismo modo que también ha de tener una mayor eficiencia energética y resultar más ventajosa económicamente, además de resultar técnicamente sencilla y, por tanto, permitir ser realizada con menos medios y conocimientos técnicos. Es decir, quede claro que cualquier tipo de bioconstrucción es siempre ventajosa, en este sentido. Sin embargo, debido al origen tradicional de las técnicas utilizadas, existen dos efectos negativos. En primer lugar, se trata de técnicas altamente especializadas, digamos que son monotemáticas, y no suelen combinarse entre sí, lo cual impide que puedan ser adaptadas y mejoradas mediante la fusión de conceptos y técnicas en cada aplicación y caso concreto. Todas ellas presentan ventajas y desventajas y sería recomendable poder utilizar lo mejor de cada una y saber discriminar cuándo y cómo debe hacerse. Por otro lado, al tratarse de conocimientos tradicionales, muchas veces se distancian de los conocimientos técnicos ó los principios que las animan ó justifican y tienden a aplicarse indiscriminada, extemporánea y literalmente en ocasiones en que existen altenativas y serían recomendables algunas adaptaciones para mejorar el resultado. Por último, la ausencia de fundamentos técnicos, en muchos casos, lleva a que algunos problemas comunes de la construcción puedan ser soslayados o pasados por alto y acarreen consecuencias de difícil enmienda, cuando se alteran los patrones básicos por cualquier motivo. Por tanto, sería deseable que un buen bioconstructor dispusiera de una serie de fundamentos técnicos de construcción y de un abanico de diferentes técnicas para adaptar y resolver con éxito cada caso y aplicación concreta, no ciñéndose a un modelo único. Este mestizaje dará como resultado una variedad y riqueza de matices al producto final, así como alternativas suficientes al diseño sin, por ello, alejarnos del purismo de la bioconstrucción.

(*) Ejemplo de ejecución que desconecta el edificio del terreno al introducir un material aislante.

Otro aspecto importante es la necesaria consideración de lo que representa una intervención arquitectónica, en cuanto acción material de transformación de la naturaleza existente. En este caso, se limitan a una mínima parte aquellas iniciativas que consideran los efectos de la construcción sobre el lugar y los del lugar sobre la construcción. Cuando llegamos a un emplazamiento a construir debemos actuar con prudencia y respeto, ya que la naturaleza, por si misma, ha establecido previamente en este sitio un orden de las cosas y unas reglas de intercambio de energía entre todo lo que allí existe, así como una relación entre lo que hay por encima de nuestras cabezas y por debajo de nuestros pies. Cuando, por ignorancia congénita, llegamos y actuamos de forma inconsciente alterando estas condiciones, como un elefante en una cacharrería, producimos una distorsión energética poco halagüeña. Si, además, no hemos considerado las posibles influencias nocivas o geopáticas de ciertos aspectos del lugar, estaremos actuando como auténticos necios y únicamente la casualidad, como en el caso de una lotería, podrá evitar la comisión de errores graves que perjudiquen, en mayor o menor grado, a los habitantes o usuarios futuros de la construcción y al propio edificio. En este caso, la seridad del asunto es de tal calibre que merece ser considerada la necesidad de, al menos, disponer de una batería de conocimientos que nos eviten caer en errores de bulto.


Como no existe una ciencia que abarque el conjunto de aspectos que influyen en la disciplina arquitectónica, debemos dedicarnos a la ardua labor de investigación, cuestionando cualquier apriorismo en sí mismo y buscando la relación subyacente al complejo entramado de causas y efectos, entendiendo que, como todo en el universo, existe una causa primera cuya verdad esencial es lo suficientemente brillante como para iluminar el camino y permitir deshacer la madeja desde la luz original hasta la oscura densidad de la materia. A partir de aquí y sin ninguna pretensión de exclusividad sobre el dominio de la verdad, hemos seguido el camino que otros anduvieron antes, recogiendo las perlas que nos dejaron, muchas veces rodeadas de gran misterio pero siempre a la vista, para poder crear un cuerpo ordenado, secuencial y coherente de conocimientos y buenas prácticas que nos permitan entender y dar sentido a lo que hacemos. Aquellos que vibren con estas palabras pueden optar por iniciar este camino que ahora presentamos y hacerlo suyo, para mayor gloria del Arquitecto Supremo.

CURSOS DE VERANO 2015


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martes, 9 de junio de 2015

TRATAMIENTO DE LAS HUMEDADES

La finalidad de este blog es aportar puntos de reflexión sobre temas asociados a la arquitectura integrativa y no propiamente la resolución técnica de aspectos concretos de la construcción. Existen multitud de espacios y documentación en la web que se ocupan de estos detalles con carácter específico. Sin embargo, este es un tema crucial en todo tipo de construcción y existe cierta confusión (en muchos casos desacierto) en cuanto a  las soluciones a aplicar, por lo que voy a ofreceros mi punto de vista, tanto técnico como conceptual.


La función principal de una edificación es proporcionar cobijo y confort a sus ocupantes. Aunque ambas cuestiones están relacionadas íntimamente, podemos entender que se deben aplicar en riguroso orden como antecede. Respecto a lo primero, la protección de los agentes externos es la esencia de cuantas soluciones debemos plantearnos. En este sentido, las humedades han sido siempre uno de los problemas que más quebraderos de cabeza proporciona a técnicos y usuarios pues, una vez que aparecen, no suelen ser fáciles de eliminar. Por esta razón debemos poner especial cuidado en prevenir la filtración de aguas y en situarnos sobre corrientes subterráneas. Este último caso afecta a las condiciones de confort y lo explicaremos más tarde.


La filtración de aguas puede proceder del exterior o del interior de la edificación. 

Cuando se trata de filtraciones interiores, suele tener su origen en una avería o rotura de los conductos de la instalación de distribución o de los de desagüe y saneamiento. Cuando no hay causa externa que lo justifique, deberán revisarse, en primer lugar, las juntas, codos y vávulas ya que una mala soldadura o ajuste pueden ser los causantes. Para evitar problemas y facilitar las reperaciones es conveniente que estas instalaciones sean, en la medida de lo posible, accesibles en todo momento, disponiendo de paredes técnicas registrables, en el caso de la instalación de abastecimiento, y procurando sacar el saneamiento de la zona habitable hacia el exterior ó utilizando forjados sanitarios registrables en los locales húmedos, en otro caso. También es recomendable, si no podemos hacer un forjado sanitario, crear una especie de arqueta de dimensiones sificientes para que aloje el saneamiento y éste sea accesible. Con estas precauciones evitaremos muchos problemas posteriores. No interesa ahorrar en este aspecto, os lo aseguro.


Otro caso de humedades internas son las producidas por condensación que se evitan disponiendo una adecuada ventilación de los locales donde se produce vapor, sean locales húmedos o no, ya que la propia respiración produce una saturación de agua en la atmósfera interior de los locales. Evitar pinturas y materiales impermeables cuando no es rigurosamente imprescindible, como en ciertos paramentos de baños y cocinas, es necesario.

Finalmente, evitar las aguas que azotan los paramentos verticales en caso de lluvia, es fácil diseñando los voladizos de cubierta de forma adecuada y disponiendo un zócalo en la base del muro con una impermeabilización entre este y el muro, que debe ser natural y no interrumpir la conductividad eléctrica del mismo en sentido vertical.


Por otra parte, cuando se trata de aguas externas, bien por nivel freático o en forma de humedades ocasionales relacionadas con la climatología, el problema hay que plantearlo de otra manera y en esto debemos ser radicales y claros. O bien alejamos la edificación de las aguas, si las conocemos de antemano y podemos hacerlo, o bien alejamos las aguas de la edificación. Se trata de un divorcio necesario. No queremos que esta relación contamine nuestra existencia y, si no lo evitamos, arrastraremos su fantasma de por vida. 


Es muy común recurrir a la impermeabilización de muros, cimientos y soleras con productos de base sintética o imprimaciones bituminosas ó asfáticas para evitar que las humedades asciendan desde el terreno y se filtren al interior de la edificación. Ahora veamos una cuestión comunmente desconocida, u obviada simplemente. Uno de los puntos fuertes de una edificación saludable es su conexión a tierra. 
  • Los muros y pavimentos deben estar conectados al terreno necesariamente, de dónde absorben iones negativos que necesita nuestro organismo biológico para neutralizar los radicales libres.
Todo producto impermeabilizante sintético es comunmente un buen aislante eléctrico. Por tanto, UNA MALA SOLUCIÓN por cuanto no transpira e interrumpe la continuidad de los muros o secciona la conexión a tierra del edificio. No podremos hacer un edificio saludable si lo aislamos del terreno, por lo que debemos buscar soluciones alternativas y no dudar un momento en evitar las anteriores, a lo que tendemos por pura comodidad. Es decir, aguas no pero conexión a tierra si, imprescindible. Para encontrar una solución adecuada hay que entender cómo funciona el mecanismo de la humedad, que es muy sencillo. El agua que circula de forma libre está sometido a la ley de la gravedad, es decir, siempre irá del punto más alto al más bajo y nunca al revés. El agua que satura un terreno con un alto componente de elementos finos puede ascender por capilaridad, ya que la parte seca de cualquier material poroso, como el mortero, el adobe o los materiales cerámicos, absorbe la humedad como un terrón de azúcar. Estos dos casos hay que tratarlos por separado pero teniendo en cuenta que necesitamos mantener el edificio conectado a tierra.
 Detalle de una solución habitual que corta la conexión a tierra.
En el primer caso, las humedades son manejables, ya que basta con alejarlas de la vertical de los cerramientos mediante un buen sistema de drenaje perimetral cerrado y contínuo con ligera pendiente. La cara exterior de los muros bajo el nivel del terreno debe quedar, asimismo, seca (en este caso, una lámina drenante y grava entre muro y terreno no afectan a la conexión a tierra, que se produce por la parte inferior). En el segundo caso es dónde radican la mayoría de los problemas, ya que debemos evitar que asciendan las aguas por capilaridad y, para ello, tenemos que introducir una capa de aire entre el terreno húmedo y los muros, a la vez que mantenemos su conductividad. Esto, a nivel de cimentación, se puede lograr interponiendo una capa de árido de diferente granulometría pero sin finos (gravas sin arena fina o tierra) que permita un buen asentamiento pero impida que ascienda el agua, ya que esta tenderá a circular libremente por gravedad. Este sistema debe estar conectado al de drenaje perimetral que, lógicamente, ha de circular a un nivel inferior para captar el agua y evacuarla convenientemente.

Otra cuestión física a tener en cuenta en la absorción de humedades por capilaridad es que ésta se vé favorecida por la diferencia de potencial eléctrico entre la parte seca o electropositiva y la parte húmeda de la tierra que es electronegativa, lo cual genera un flujo de electrones en forma de corriente eléctrica que acompaña a la humedad, como buena conductora que es. Para atajar este efecto podemos hacer dos cosas.

Primero. Crear una barrera equipotencial mediante introducción de una línea de material conductor eléctrico, como hilo de cobre desnudo (puede ser fino, ya que no lleva tensión importante). Para ello disponemos dos hileras horizontales de taladros de unos 10 cm de profundidad en la base del muro, una a nivel del pavimento y otra a unos 50 centímetros por encima de ella. Creamos un circuito en zig-zag, en forma de cosido, con el hilo de cobre que debe quedar introducido en los taladros que hemos creado y éstos sellados con mortero. Porteriormente, se revoca el muro, dejando el circuito en su interior. Con esta solución, equilibramos el potencial eléctrico entre la parte superior del muro y la que está en contacto con el terreno. Si se trata de un muro grueso que da a dos habitaciones, hay que realizar la operación por ambas caras.

 (*) El principio es correcto, pero... ¿qué pensais de la solución?

Segundo. Ventilación interior. Cuando esto sea posible, introducir una serie de taladros, piezas cerámicas abiertas (sin reducir notablemente la capacidad portante del muro) ó un circuito lineal de ventilación en el interior del muro, por donde pueda circular aire de forma dinámica, contínua y natural (aprovechando la termodinámica, por ejemplo). Esta solución, directamente, absorbe la humedad y reduce la tensión superficial que hace que el agua ascienda. Funciona como un aspirador de humedad, pero debe estár bien diseñado. Un aspecto interesante es que este aire, no sólo aspira la humedad sino que, por un principio físico de cambio de fase, el aire húmedo sale refrigerado ya que el proceso de cambio de agua líquida a gas que se produce en la evaporación consume gran cantidad de energía y esta la toma del aire en forma de calor, enfriándolo. Es decir, tenemos un aire acondicionado natural que podemos utilizar (o no) a conveniencia, adecuadamente conducido.

En cualquier caso, la forma de evitar la absorcion de humedad del cimiento al muro y de este al interior se evitará siempre que la solución constructiva resuelva adecuadamente que el apoyo sea siempre seco, a través de un material drenante intermedio, en lugar de apoyarse directamente sobre el terreno y, caso de esto ser necesario, disponer de un sistema de drenaje perimetral adecuado que retenga el nivel de agua por debajo del nivel de apoyo del edificio. Quien evita los problemas, no tiene que resolverlos después.

(*) Ante la duda, un técnico debería asesorar en estos temas.

En relación con la afección por aguas subterráneas, aunque estas no constituyen una patología por humedades propiamente dicha sí son geopatógenas en el sentido de provocar alteraciones bioenergéticas muy poco saludables. Las aguas subterráneas han sido un elemento a evitar en toda la historia de la arquitectura, conscientes o no de los motivos "técnicos" y es algo que permanece aún en la tradición popular de la construcción. En la geomancia china eran (y son) denominadas "venas de dragón", lo cual nos sitúa directamente sobre la naturaleza telúrica de su actividad. Lo cierto es que las corrientes de agua subterránea producen una corriente electromagnética activa.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿QUE APORTA LA GEOMETRÍA SAGRADA A LA ARQUITECTURA?


El presente artículo viene a intentar arrojar luz sobre un escurridizo concepto del que muy pocos conocen la verdadera magnitud, a pesar de que existe mucho escrito sobre esta materia. Desde un punto de vista de su aspecto cultural, la geometría sagrada es algo intuitivamente asociado a la arquitectura religiosa, debido a que resulta fácil distinguir ciertos patrones geométricos que se vienen repitiendo en este tipo de estructuras desde el origen de todas las religiones y culturas, eventualmente adoptados también en otro tipo de edificios públicos y privados. También se asocia esta disciplina con antiguos tratados de arquitectura, entre los que cabe destacar el de Vitrubio del siglo I a.C. Otra referencia importante la encontraremos en los escritos de Pitágoras y Platón que nos introducen al conocimiento matemático de la geometría, así como en la historia del antiguo Egipto, como refencias populares más fácilmente identificables, si bien existen rastros de este conocimiento ancestral en todas las culturas, en todas las civilizaciones y en todas las épocas históricas, prehistóricas, terrestres y extraterrestres. Es decir, la geometría parece jugar un papel de cierta trascendencia, a nada que uno investigue, que vá, por supuesto, mucho más allá de una pura aplicación religiosa que, por otra parte, nadie identifica realmente cual, cómo o para qué se ejecuta, quedando esta idea en lo abstracto y lo demagógico, cuando no en lo puramente especulativo.


 
 Imagen de un cubo cuatridimensional o Teseracto

Resumiendo, podemos seguir el rastro y llegar a la conclusión de que sí, efectivamente, una forma de estudio y conocimiento geométrico ha sido desarrollada y ejecutada minuciosamente y parece haber requerido la atención de las más importantes figuras y pensadores de todos los tiempos, lo cual es indicativo de su gran importancia, si bien no somos capaces de alcanzar a saber dónde radica concretamente su objeto último y sagrado ni los mecanismos a través de los cuales actúa. Para poder llegar a atisbar, aunque sea de lejos, este conocimiento hemos de cambiar necesariamente nuestro modo de ver ó "punto de encaje" (en palabras de Don Juan Matus, el brujo yaqui de los libros de Castaneda) más allá de las creencias que nos limitan, si bien esto es algo realmente difícil.


Lo primero que hay que entender es que la geometría es un aspecto de la realidad, por no decir que es El aspecto de la realidad, en términos absolutos. Es decir, la geometría es el alfa y omega de la realidad manifiesta, tanto en nuestra realidad tridimensional como extradimensional. No existe nada fuera de la geometría, ni la más leve vibración puede manifestarse fuera de la geometria. Únicamente el concepto metafísico de lo absoluto inmanifiesto, el origen de todo lo que es, el Tao, la conciencia original, el potencial infinito, Dios ó como quiera denominarse a esta idea primigenia, tiene cabida al margen de la geometría, la cual no es (no puede ser otra cosa) más que un mecanismo de autoconocimiento de dicho absoluto. Ciertamente, la geometría resulta ser algo más que una peculiaridad técnica o estética de la materia ¿no os parece?


Para entender cual es el fundamento de esta afirmación es necesario plantear la naturaleza de nuestra realidad espacial tridimensional y las leyes bajo las que opera. Tengamos en cuenta que nos encontramos (nuestro nivel de conciencia, en realidad) en una dimensión muy básica, casi elemental, y que la posición de un punto en el espacio requiere la referencia a otros tres para poder ser determinado. En el origen no existe espacio ni tiempo, por tanto la expansión de la conciencia inicial requiere tres pasos también para encontrarse a sí misma. Este es el origen de toda geometría, la búsqueda del espíritu para alcanzar el autoconocimiento a través de experiencias multidimensionales. (No voy a extenderme aquí. Podeis ver los vídeos de Drunvalo, uno de los pocos conocedores reales de esta disciplina que, además, está dispuesto a compartir con todo el mundo.)



Hay que entender que todo lo que existe es geométrico y tiene un origen consciencial. Como reflejo de la conciencia original ó como reflejo del reflejo, si este primer reflejo es autoconsciente, como es el caso de los seres humanos (los humanos lo somos a un nivel bastante precario, pero lo somos), y así hasta el infinito, reflejos que se reproducen en diferentes niveles dimensinales, diferentes realidades con diferentes reglas de funcionamiento y que se extienden, asimismo, hasta el infinito en innumerables formas de expresión cuyo nexo común es la geometría. La geometría habilita la dimensión temporal que permite experimentar el movimiento de las cosas y con él aparece la luz, el sonido, la vibración, la energía... que no es más que el medio mediante el cual se habilita la experiencia relacional entre éstas y sus diferentes geometrías. Todos los niveles dimensionales coexisten simultáneamente y son holográficos. Todo esto no es esotérico, es ciencia.


Como es lógico, esta expansión de la conciencia que se manifiesta a través de la geometría no puede generarse de forma caótica o aleatoria, necesita patrones, relaciones, proporciones, un cierto orden que pueda ser re-conocido pues, sin el, la conciencia no llegaría jamás a encontrarse y se perdería dentro de sí misma. A la vez, unas estructuras con leyes estrictas tendrían unas limitaciones tales que impedirían explorar las infinitas posibilidades existentes, de modo que el "experimento" de la conciencia no tendría mucho sentido. Una inteligencia infinita ni siquiera tendría esta idea como opción. Por tanto, aparece un juego de tolerancias posibles. Pero, ¿cómo se determina el nivel de tolerancia? ¿puede establecerse o razonarse? Bueno, yo creo que sí y la experiencia nos demuestra que así funcionan las cosas.


La realidad se compone de elementos cuantificables, unidades medibles en partes enteras, objetos, cosas individuales, números racionales. Por otra parte, existe el mundo de las relaciones entre las formas, de proporciones, necesario para establecer la comparación, la afinidad, el movimiento, los números irracionales. Pero es mucho más que eso. Sabemos por la teoría de la relatividad clásica que e = mc2, es decir, que materia y energía son la misma cosa y ésta última, según la física clásica, es la capacidad de realizar un trabajo, es decir es la potencia de algo (entendiendo potencia como capacidad) y la potencia absoluta era uno de los atributos o definiciones de la conciencia suprema, el Gran Arquitecto Del Universo. 
 
Por otro lado está el concepto de resonancia. La energía se puede transmitir, por ejemplo, por medio de un campo, un ambito espacial en que despliega sus efectos, en forma de una vibración electromagnética que puede representarse mediante una gráfica en forma de onda. Cuando una onda es excitada por otra coincidente de similar frecuencia, multiplica exponencialmente su energía, es decir, amplifica la potencialidad de todo aquello que tenga un patron de onda similar. Sabemos que toda forma genera un patron ondulatorio, una energía determinada y resuena en una cierta frecuencia. Esto tiene que ver con la estructura molecular tanto como con la forma externa misma. El ejemplo más gráfico es el diapasón. Otro ejemplo es el llamado "paso de soldado" capaz de hundir un puente por el simple efecto de la resonancia con la frecuencia de vibración natural de la estructura.

También sabemos que, dentro de la naturaleza hay relaciones recurrentes. Es decir, parece existir una aproximación entre los números racionales y los irracionales con tendencia a éstos últimos a medida que aumenta la magnitud de los primeros. El ejemplo más gráfico es la serie Fibonacci, cuya relación entre términos consecutivos tiene una especie de asíntota en el número irracional phi (1.6180339...), el número de oro o la proporción áurea, pues esta proporción tiene la cualidad de permitir el embonamiento infinito de información y energía (quien se interese en ello puede investigar los trabajos del ingeniero Dan Winter), lo mismo ocurre con el número pi para curvas circulares y con el número de Euler que, como vemos, conecta con los dos anteriores.


Además, existen una serie de relaciones o proporciones presentes en la naturaleza que derivan de la génesis de la Flor de la Vida (los números raices de 2, 3 y 5), como bien explica Drunvalo. Bueno, pues parece ser que la vida terrestre, al menos, tiene resonancia con estos números que son los creadores de armonía y orden, por lo que conocemos. Estos números son los que establecen las relaciones de tolerancia entre partes enteras, entre el orden concreto y lo abstracto, entre lo real y lo ideal y en ese juego de tolerancias se desarrolla toda la complejidad de lo vivo, o sea, de todo ya que todo está vivo en su nivel. Las geometrías fundamentales, integradas por los llamados cinco sólidos platónicos más la esfera, ademas de sus propiedades regulares de caras, arístas y ángulos iguales, tienen la propiedad de estar relacionadas o conectadas entre sí, de forma que pueden incluirse unas a otras (cubo de Metatrón) y mezclarse para formar nuevas geometrías con propiedades más complejas. Estas formas también están relacionadas con la estructura de la materia y los cristales, por lo que tienen importancia sus cualidades resonantes. Hasta aquí estamos en el terreno de lo comúmente aceptado, pero vamos a traspasar el límite de inmediato para intendar entender qué trascencencia tiene realmente la geometría sagrada respecto a cualquier otra geometría.



El atributo"sagrado" es utilizado a menudo para relacionar la geometría con la arquitectura religiosa..., si y no. También es utilizado para relacionar la geometria con las propiedades matemáticas de la naturaleza y la cualidad de sostenibilidad de los edificios que operan con ella..., si y no. También es asociado a la cualidad elemental de su forma pura y "divina"..., si y no. La verdadera cualidad de la geometría sagrada es su actividad vital, por decirlo de algún modo. Hay determinadas formas que tienen "vida propia", así es. De ahi que existan "simples" símbolos que generan ondas de forma con efectos concretos y medibles, es decir existen formas vivas, por decirlo así, y formas muertas o, mejor dicho, fomas capaces de transmitir y acumular información, como ocurre con los cristales, por ejemplo el cuarzo y el agua y otras que no actúan así. En principio, cualquier forma, material o cosa es susceptible de vincularse con una información concreta y emitirá esa información, como un símbolo sagrado o un objeto ritual, por ejemplo el trisquel o el Sri Yantra por un lado y una máscara o un muñeco de vudú, por otro. La información se transmite mediante el pensamiento y se fija ó materializa a través del sonido ó la palabra (recordad los primeros versos del Génesis). 


Existe toda una "tecnología" de rituales para conseguir esto. Pero hay más, es posible crear geometrías virtuales vivas ( a nivel etérico ) con funciones personalizadas y, de hecho, la arquitectura sagrada utiliza ámbos recursos, los físicos tridimensionales y los extradimensionales y el secreto, tal vez, radica en la resonancia o afinidad entre ambos mundos. Una curiosidad en este sentido, para a quellas personas sensibles para ver auras y energías sutiles (en realidad, cualquiera puede con el entrenamiento adecuado) es que una arquitectura sagrada derruida o en ruinas, muchas veces conserva su estructura etérica original, la cual es visible, lo cual indica que no existe una vinculación, al menos directa, entre la parte física y la etérica. Tal vez se refuerzan una a otra o se estabilizan, tal vez, la estructura etérica contribuye a equilibrar y sustentar la parte física en aquellas estructuras casi imposibles, como son las catedrales góticas. La parte física no necesita estar activa para sustentarse pero la parte etérica si requiere una codificación o programación y una fuente de energía para mantenerse viva, de ahí los rituales. Una vez estabilizada y consolidada, la estructura etérica puede permanecer durante mucho tiempo si está vinculada a una fuente que la sustente.


Ahora entramos en el terreno de la geomancia. Los espacios sagrados tienen cualidades energéticas excepcionales, por regla general, sobre todo los anteriores al Siglo XVII (quien quiera, que investigue; os dejo una página con abundante información ). En ellos las redes geomagnéticas terrestres parecen no tener los efectos perjudiciales sobre la salud que tienen fuera de ellos, por un lado, y disponen, casí sin excepción, de uno o más vórtices energéticos, generalmente asociados a cruces importantes de lineas Hartman y/o Curry sobre venas de agua, coincidiendo generalmente con el lugar que ocupa el oficiante tras el altar y, en cualquiera de los casos, siempre en un lugar importante de la iglesia, bien sea frente a la imagen de un Cristo o Patrón/a, en el púlpito, en la pila bautismal o junto al agua bendita. Este último hecho me lleva a pensar (con permiso del maestro Epifanio) que los vórtices han sido activados expresamente en esos lugares y no que la construcción entera ha sido dimensionada y dispuesta de forma que unos vórtices naturales se aprovechen mejor. Además, puede que se utilice un cruce de redes sobre vena de agua para activar un vórtice pero no necesariamente necesitaba estar en esa posición antes que el edificio. Si bien es cierto que muchos edificios religiosos se han construido unos sobre otros para aprovechar sus vórtices y cualidades energéticas, esto tampoco demuestra que estuvieran ahí desde siempre sino que, simplemente, pudieron ser activados en una época anterior.

Tetragramaton sobre la Estrella de David y las tres energías esenciales en el centro, pater, mater et filii ó acción, reacción, neutralización ó tésis, antítesis, síntesis, etc...

Símbolo de la Masonería con el G.A.D.U. central ¿ Les suena, compañeros ?




Emblema del Colegio de Arquitectos

Como vemos, La Masonería se ha erigido tradicionalmente como "guardiana" del conocimiento. Si observamos su simbología vemos el esquema de la estructura etérica del octaedro, en perfecto equilibrio, bajo los símbolos de la plomada y el compás, con una más que evidente referencia al conocimiento egipcio. Los herederos de este conocimiento a través de los maestros constructores han sido tradicionalmente los Aparejadores, más tarde llamados Arquitectos Técnicos y, hoy, Ingenieros de Edificación (hablamos de España, país de larga tradición Masónica). Si observamos bien, algo ha cambiado en la simbología, lo cual indica que también ha desaparecido la clave del conocimiento aunque se conserven los mismos símbolos. Cuando llegamos a los Arquitectos, la mitad del conocimiento ha desaparecido y aparece la rosa. La arquitectura contemporánea ha perdido claramente el rumbo, dando prioridad a lo estético mal entendido y se ha convertido en una disciplina gastronómica, como evidencia su simbología, ensimismada y ajena al verdadero conocimiento.

Concluyendo. La geometría sagrada tiene cualidades resonanates que permiten amplificar o sintonizar ciertas energías asociadas a beneficios vitales. La geometría sagrada canaliza y neutraliza efectos adversos de las energías geomagnéticas terrestres. La geometría es sagrada porque está viva literalmente y no por otra razón. La geometría sagrada puede construirse de forma física o étérica, en cuyo caso requiere de un ritual y una fuente de alimentación. Si se vincula a un vórtice permanecerá activa mucho tiempo. La geometría sagrada se puede programar con funciones específicas y concretas (masculinas = hemisferio izquierdo) o generales (femeninas = hemisferio derecho). Idealmente, la forma física debería alcanzar resonancia con la etérica en una especie de simbiosis energética estabilizadora.





viernes, 6 de febrero de 2015

RECUERDOS DEL FUTURO. VISIONES DE UNA ARQUITECTURA INTEGRATIVA.

Parafraseando el título del urticante y polémico libro de Erich von Däniken, retomamos la idea de plantear una posible solución ante tanto desacarte de arquitecturas nocivas o incompletas. De momento, hemos repasado algunos ejemplos de cómo interpretar lo que NO funciona, pero ¿existe algún ejemplo, alguna referencia de lo que funciona? La respuesta es que solo hay indicios, ya que esta materia está por desarrollar aún (lo cual me parece fascinanate) y, sin embargo, podemos encontrar referencias de lo que sí podría funcionar.


Para ello vamos a establecer escuetamente lo que, a fecha actual y grosso modo,  serían los objetivos básicos en Arquitectura Integrativa y los factores implicados en cada uno de ellos que, como veremos, distan mucho de los establecidos desde los estamentos académicos ortodoxos. En cualquier caso, debemos tener en cuenta que no existen las respuestas, sino las preguntas adecuadas y que, con independencia de que se vayan normalizando algunos procedimientos con el paso del tiempo, la arquitectura es una cuestión de maestría individual y oficio del arquitecto (en la parte que le compete), no un asunto de manuales ó normativa como el derecho, por ejemplo.


1. El capacitor biológico.
  • Longitud y latitud para determinar el MODULO DEL LUGAR y establecer medidas armónicas.
  • Orografía, condiciones geograficas locales de la parcela y elementos de su entorno para determinar el flujo de las energías del lugar.
  • Información geobiológica para determinar las fallas, aguas subterráneas, radiaciones cosmotelúricas y artificiales, así como su incidencia sobre la edificación.
  • Composición del terreno y polaridad del material de la roca.
  • Criterios geométricos que van a gobernar el diseño según la función del edificio.
  • Absorción de electrones y conexión a tierra.
  • Materiales a emplear en la construcción.
  • La máquina cuántica. Resonadores y activadores energéticos. Ondas de forma.
  • Interdimensionalidad de la construcción.
2. El edificio autoregulado.
  • Funcionamiento bioclimático pasivo y activo para regulación de los parámetros de humedad y temperatura.
  • Captación y gestión del agua.
  • Saneamiento, depuración biológica y gestión de resíduos.
  • Ionización del aire y ventilación termoregulada.
  • Producción, almacenamiento y distribución de energía.
  • Producción de alimentos.
  • Absorción de CO2, producción de O2, O3, H y gas doméstico.
3. El artefacto.
  • Criterios funcionales, estructurales y materiales que determinan la forma del edificio en relación con su entorno. Relación FORMA/FUNCIÓN.
  • Condiciones y objetivos de la forma y los módulos empleados.
  • Criterios de proporción y geometría sustentable. Fractalidad.
  • Referencias biológicas.
  • Anclaje al terreno.
 4. La bioconstrucción y la tecnología.
  • Ciclo de producción y utilización de los materiales que requiere menor consumo de energía y recursos.
  • Reciclaje, huella de Carbono, etc.
  • Cumplimiento de las normativas y equivalencias.
  • Incorporación de nuevas tecnologías a la construcción.
  • Técnicas y biomateriales.
  • Sostenibilidad e impacto ambiental.
  • Integración del usuario, el edificio y el entorno. Ecosistema.
  • Conocimiento antiguo y conocimiento moderno integrados en la construcción.
Pero, pongamos nuestra vista en el futuro.


El esquema básico expuesto anteriormente puede ser ampliado o reducido utilizando criterios equivalentes que tiendan a integrar la multiplicidad de aspectos a considerar de forma coherente. No encontraremos en la actualidad (al menos, yo no he encontrado ninguno) modelos construidos que intenten abordar esta complejidad de forma práctica, motivo por el cual debemos buscar indicios o inspiraciones en arquitecturas que pudieran ser abordadas desde una visión integrativa y tecnologías que permitan llevarlas a cabo. 

 
Y, si hablamos del futuro de la arquitectura, estas intuiciones suelen venir del plano de propuestas más teóricas que prácticas. Personalmente, no me parece una mal comienzo, sobretodo porque los aspectos visuales que gobiernan este tipo de propuestas son útiles a nivel didáctico y, al desarrollarse en el mundo de las ideas, evitamos que la resolución práctica de los problemas que plantean constituyan una traba desde el punto de vista de la crítica (lo que no existe no se puede criticar). En cualquier caso, si me ha parecido oportuno alabar las buenas ideas de un ideólogo que trabaja en esta línea, Vincent Callebout, un arquitecto belga que basa sus diseños en los organismos biológicos y desarrolla sus propuestas sobre una visión única de lo que debería ser la arquitectura del futuro en convivencia y armonía, tanto con su entorno como con el ser humano.


Un ejemplo de integración de geometrías a través de símbolos de conocidas propiedades energéticas resonantes, como el trisquel y el diseño fractal del esquema triangular, que demuestra el conocimiento de recursos compositivos poco habituales (si bien, en contradicción con el emparrillado ortogonal de la torre que no comprendo muy bien).

La inspiración en la biología siempre constituye una referencia solvente.


La cuestión que plantean este tipo de diseños es la aplicación de sistemas constructivos que sean tan sostenibles como pretende ser la propuesta. La construcción biológica tradicional tiene grandes limitaciones para diseños en altura, en primer lugar, y para construir formas complejas con precisión, por otro. Por otro lado, no podemos renunciar a los principios de sostenibilidad a cambio de edificar en altura, por una cuestión de coherencia. Debemos ser conscientes de que la humanidad no puede ocupar el territorio de forma extensiva, más que en aquellos casos en que la actividad esté necesariamente vinculada al lugar, como es el caso de las actividades rurales. Por tanto, una solución sería buscar en la tecnología a un aliado que nos permita solucionar los problemas que plantean las limitaciones de los biomateriales y técnicas tradicionales mediante el desarrollo de nuevos materiales biológicamente compatibles, incluso, diseñados con propiedades específicas.  


A mi modo de ver, la tecnología de impresión por capas presenta importantes ventajas. Precisamente, son las geometrías singulares en las que, con mayor motivo, procede aplicar esta tecnología por una cuestión de coste evidente. El problema fundamental a resolver es el empleo de materiales reciclados, biocompatibles y no contaminantes en su producción.


La industria tradicional y, en particular, la que fabrica elementos constructivos únicamente produce tres tipos de piezas, de las cuales derivan todas las demás.

- piezas moldeadas
- piezas extrusionadas o lineales
- piezas laminadas linales o planas

A partir de aquí, se producen mediante mecanización o combinación de otras técnicas, piezas más complejas. Cada paso que se dá en el recorrido hasta el producto final consume una gran cantidad de energía, transporte, movimientos y medios humanos.

Además, para generar superficies complejas, se requieren unos medios y tecnologías extremadamente costosas, si se realizan a partir de los anteriores, donde cada punto en el espacio debe ser comprobado mediante sistemas georeferenciados. No obstante, la realidad demuestra que resulta prácticamente imposible una precisión inferior a varios milímetros y eso, cuando hablamos de piezas a medida obliga a hacer ajustes que, la mayor parte de las veces, resultan poco afortunados.

(*) Este diseño es perfectamente compatible con la disposición geométrica de las redes geomagnéticas.


La posibilidad que ofrece la impresión por capas permite.
  • Reducir el control de los errores al movimiento en el plano horizontal, bien sea de montaje de piezas o de montaje de la impresora.
  • Economía de materiales, que se reduce a producir un plástico termofusible, actualmente, pero que, en un futuro no muy lejano, permitirá imprimir con composites o morteros de gran resistencia.
  • Ahorro de energía y medios humanos, con los consiguientes beneficios para el medio ambiente y reducción de riesgos laborales.
  • Reducción de impacto ambiental, al poder utilizar materiales reciclados y biodegradables.
  • Absoluta precisión de geometrías complejas y producción de capas en una sola operación.
  • Economía de producción y mantenimiento, ya que la impresora es una máquina técnicamente sencilla. 
 


La técnica a emplear dependerá de la escala a la que trabajemos. Sin embargo, intuyo grandes posibilidades de integración de las técnicas y materiales tradicionales con la investigación y aportaciones de la ciencia contemporánea como, por ejemplo, el empleo de adobes o cob con materiales de cambio de fase y nanomateriales, la impresión por capas con biomateriales o las pinturas fotovoltáicas.

¿Porqué no aprovechar lo mejor de cada mundo?

jueves, 29 de enero de 2015

CRITERIOS PARA UNA BUENA ARQUITECTURA V: SOSTENIBILIDAD Y SUSTENTABILIDAD



Últimamente se percibe cierta confusión, no sin motivo, en cuanto a estos conceptos "de moda" en el discurso proyectual y constructivo, motivo por el que viene al caso que reflexionemos sobre ello. Estamos hablando de conceptos en auge que conviene integrar en nuestra manera de pensar, digamos que se trata de un nuevo programa que hay que instalar correctamente para evitar continuos errores en su aplicación posterior. Veamos un posible planteamiento. Existen en el mercado diferentes corporaciones o colectivos implicados en la certificación de edificios sostenibles que, si bien establecen unas pautas que permiten evaluar y prever un impacto menos perjudicial de los edificios en el medio ambiente que aquellos otros que no los consideran, limitan los criterios de sostenibilidad a aspectos parciales y no contemplan otros muchos igualmente importantes, con lo que quedan distorsionados o limitados estos conceptos por un uso tan particularizado. No estoy criticando los métodos ni sus resultados pero sí me atrevo a afirmar que son incompletos y que los promotores que se apoyan en sus garantías, como argumento para generar un impacto positivo de su imagen en el mercado, dejan de lado aspectos de sostenibilidad no menos importantes y vitales para los propios usuarios. Es decir, debemos entender que la sostenibilidad empieza por uno mismo y que el aspecto ecológico más importante a defender cuando diseñamos y construimos un edificio es la biología de los organismos humanos que va a ocupar y usar el mismo, cosa que no está contemplada por los certificados de edificación sostenible ya que estos se limitan al estudio del impacto ambiental hacia fuera y no hacia dentro.


Para poder abordar este asunto, en primer lugar, vamos a estudiar el significado de estos conceptos. El término "sostenibile" tiene que ver con algo que se mantiene en el tiempo. Por tanto, la sostenibilidad está relacionado con el equilibrio en el empleo de los recursos (materiales) que permite la permanencia de un proceso de forma indefinida, por supuesto, mientras se mantengan las condiciones del entorno en que éste se desarrolle. Lo "sustentable" guarda relación con la capacidad de soportar, aguantar, proporcionar fundamento, todo lo cual implica una acción intencionada de apoyo para conseguir la estabilidad. Bajo mi criterio, la naturaleza es sostenible en sí misma, mantiene el equilibrio sin ningún esfuerzo, mientras que hacer un proceso sustentable implica una acción consciente de apoyo, si bien el objetivo de ambos es la durabilidad de aquello en lo que están implicadas y, en este aspecto, son términos ambivalentes. Esta durabilidad o permanencia en el tiempo de los procesos es una condición para que se desarrolle la vida y pueda evolucionar. Ahora bien, si estudiamos la naturaleza como maestra de la sostenibilidad veremos de qué forma gestiona el concepto y comprobaremos que ¡lo hace al revés que nosotros! Cada individuo de cada especie del planeta actúa para ocupar su lugar (el mejor posible), defender su espacio, protegerse, obtener los recursos que necesita y no más, reproducirse y cooperar con otros de su especie en la medida que se requiera para la supervivencia y mantener su entorno en las condiciones que garantizan su propia sostenibilidad y, sin embargo, llevan millones de años evolucionando, siendo sostenibles sin preocuparse de ello. Somos seres biológicos igual que otras especies y debemos hecer una profunda reflexión sobre este hecho porque, en ello, hayaremos referencias con fundamento.


De momento, tanto la sostenibilidad como la sutentabilidad no son ideas abstractas sino que están referidas a "algo". Por tanto, decir que un edificio es sostenible es lo mismo que no decir nada. ¿sostenible en qué? ¿sostenible para qué? ¿sostenible cómo? Si no identificamos qué aspecto concierne a la sostenibilidad o a qué nos referimos exactamente entramos en el terreno de la demagogia y la generalidad. Mi mejor definición de sustentabilidad y sostenibilidad es la que se identifica con la cualidad de una intervención que respeta el equilibrio natural de las cosas, cosa que no ocurre en ninguno de los casos en los que, pretenciosamente, se aplican estos atributos a las acciones del hombre. Para entender de forma idónea el concepto de sostenibilidad es preciso integrar otro término aplicado a la biología, que es el de HOMEOSTÁSIS. Según wikipedia,

La homeostasis (del griego homos (ὅμος), ‘similar’,1 y stasis (στάσις), ‘estado’, ‘estabilidad’)2 es una propiedad de los organismos vivos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior (metabolismo). Se trata de una forma de equilibrio dinámico que se hace posible gracias a una red de sistemas de control realimentados que constituyen los mecanismos de autorregulación de los seres vivos. Ejemplos de homeostasis son la regulación de la temperatura y el balance entre acidez y alcalinidad (pH).
El concepto fue aplicado por Walter Cannon en 1926,3 en 19294 y en 1932,5 6 para referirse al concepto de medio interno (milieu intérieur), publicado en 1865 por Claude Bernard, considerado a menudo el padre de la fisiología.
Tradicionalmente se ha aplicado en biología pero, dado el hecho de que no solo lo biológico es capaz de cumplir con esta definición, otras ciencias y técnicas han adoptado también este término.7

Podemos considerar la homeostásis como una especie de sostenibilidad endógena que, aún así, no elude su compromiso con el entorno. ¿porqué es importante esta terminología? Porque procede de la biología y del estudio de las propias leyes de la naturaleza, porque la naturaleza es el espejo y el modelo más eficaz para la aplicación de criterios de sostenibilidad y sustentabilidad. Digamos que la naturaleza es el experto por excelencia en este campo.

Si bien las tesis darwinanas son una de las causas del actual estancamiento mental de la comunidad científica y, consecuentemente, de la persistencia del obsoleto modelo de pesamiento dominante, Charles Darwin fué un hombre profundamente comprometido y reflexivo que, aunque desafortunadamente equivocado en algunas de sus conclusiones teóricas, realizó importantes observaciones prácticas y estadísticamente convincentes que no podemos obviar pues se fundamentan en la realidad y no en la especulación. Pues bien, el señor Darwin observó que las especies que mayores posibilidades de prosperar y sobrevivir tenían eran aquellas más adaptables a los cambios. En un mundo con condiciones cambiantes, es la adaptabilidad ( no la fuerza, el poder o cualquier otra cualidad que se pueda acaparar o acumular), la que determina la supervivencia o sustentabilidad de una especie. Es decir, en un contexto dinámico las condiciones de sostenibilidad y sustentabilidad deben ser, asimismo, dinámicas.



Otra cuestión sobre la que debemos reflexionar cuando hablamos de sustentabilidad y sostenibilidad, es la de determinar qué sujetos están implicados en estos conceptos. Si entendemos que el universo funciona como un todo, y nuestro pequeño universo terrestre no es una excepción, donde cada parte está relacionada tal como estudia la Teoría de Sistemas ¿podemos, en realidad, aislar un elemento y reducir el concepto a un único aspecto del mismo? La respuesta es, rotundamente, NO. Por tanto, ya contamos con un segundo aspecto a considerar en nuestro análisis de la sostenibilidad y sustentabilidad, la interdependencia de todos los campos afectados.


Por otra parte, y este es el componente al que menos atención se presta normalmente, es importante determinar, en un conjunto donde todo está relacionado, cual es el criterio de prioridad ya que la atención a un aspecto puede hacernos perder el foco en los demás y fracasar en nuestras pretensiones de sostenibilidad, dado que todo está relacionado entre sí. La evolución de las especies se determina al establecer los criterios de prioridad a la hora de adaptarse al medio, de modo que un anfibio no tiene los mismos criterios que un mamífero y así sucesivamente. Las prioridades implican elección y la elección requiere conciencia, ya sea individual o de grupo. Sin elección no hay evolución. Por tanto, a todo lo que existe en el universo corresponde un determinado nivel de conciencia ya que, de lo contrario, la evolución sería imposible. Cada especie es sustentable en función de sus propios criterios de prioridad que están necesariamente subordinados a los que se establecen en su nivel superior pues, de lo contrario, su proceso evolutivo se vería detenido al entrar en conflicto con un sistema con mayor poder de intervención. Así, la célula tiene más restringida su capacidad de evolución al encontrarse en un sistema homeostático en equilibrio que requiere poca adaptación y está subordinado a un órgano concreto y éste a un indivíduo. El organismo vivo del indivíduo está subordinado en sus actuaciones al organismo colectivo de su especie y esta a la de su entorno. Es en el momento en que las condiciones del entorno cambian o se requiere una nueva habilidad, estadísticamente hablando, cuando la especie genera una mutación colectiva que deviene en un cambio evolutivo. Aquí se equivocaba Darwin. Nada de azar, nada de espontaneidad, nada de prueba y error a la hora de generar cambios evolutivos.


Pero, para establecer un criterio de prioridad, primero necesitamos determinar los factores o campos más importantes que vamos a considerar en nuestra evaluación sobre sostenibilidad y sustentabilidad. Por ejemplo, si hablamos de sostenibilidad ambiental ¿de qué estamos hablando en realidad? ¿qué es el medio ambiente? ¿qué lo constituye? ¿formamos parte de él o estamos excluidos los seres humanos del medio ambiente? y, si formamos parte del medio ambiente ¿cual es el criterio de prioridad que aplicaremos? Es evidente que el planeta sería más sustentable sin nuestra "ayuda" pero también es cierto que el planeta no tiene sentido de ser sin la existencia de vida inteligente o conciencia superior (aunque bastante subdesarrollada, en nuestro caso) que intente comprender cuál es su lugar en el universo, es pura física cuántica. Por tanto, estamos abocados a encontrar el punto justo de equilibrio y eso es, para mí, sostenibilidad y sustentabilidad.




Finalmente, para poder elegir los factores a considerar y determinar los criterios de prioridad a aplicar es imprescindible conocer cuales son los factores que intervienen, su interrelación y funcionamiento, es decir, hemos de determinar su forma o expresión física, su comportamiento o modo operativo y su función o finalidad dentro del ecosistema que estamos estudiando. Al tratarse de un asunto complejo, es absurdo reducirlo a parámetros como, por ejemplo, la huella de carbono, el ciclo de vida de un producto, el tipo de combustible que empleamos para producir energía ó la cantidad consumida de ésta, si bien todos estos factores son importantes, ya que no dejan de ser parámetros racionales aislados y ya sabemos que no se pueden aislar. Por tanto ¿qué conocemos del funcionamiento de la naturaleza y de nuestra propia naturaleza que nos permita evaluar los factores a considerar, sus relaciones y funcionamiento para determinar el orden de su jerarquía y establecer los criterios de su análisis? Esta es la pregunta y la respuesta es, bastante poco y, además, por la vía de análisis impuesta por el paradigma positivo y materialista dominante, difícilmente se alcanzará una comprensión suficiente que permita establecer parámetros fiables. No podemos reducir la naturaleza a una tabla de cálculo o un programa de ordenador. Es una pretensión inútil.



Existen condiciones de partida, tanto a nivel de planeamiento urbanístico como de proyecto concreto y local de edificación que deben ser consideradas desde esta perspectiva de sostenibilidad conjunta que planteamos en ARQUITECTURA INTEGRATIVA. Es necesario establecer simultáneamente una sostenibilidad hacia dentro o endógena y hacia fuera o exógena, es decir, una sostenibilidad ecológica, ya que este concepto integra el aspecto biológico y relacional del sujeto con el medio ambiente en toda su extensión y no únicamente en cuanto al producto o impacto de sus acciones.


Las pistas para conseguir este equilibrio dentro/fuera lo encontraremos en la propia naturaleza, si tenemos humildad, paciencia, curiosidad y capacidad de observación, así como estudiando las civilizaciones antiguas y los principios que sustentaban sus colosales obras de arquitectura. A grandes rasgos, uno de los factores más importantes a estudiar son las condiciones bióticas del lugar, en la forma que se contemplan en disciplinas tales como la moderna geobiología o el earthing, por un lado, o los milenarios Feng Shui o Vastu Sastra, por otro, y que tienen que ver con las cualidades energéticas más propicias para la biología humana. Existen otros factores determinantes e influyentes en diferentes niveles que interactúan a nivel energético y son más complejos y difíciles de dominar por requerir destrezas personales y entrenamiento especiales, así como por la escasa ó ausente documentación escrita que permita una divulgación abierta de su conocimiento. Me refiero a cuestiones como las emisiones u ondas de forma, la geometría, la luz, el sonido, las energías remanentes, los símbolos, la astrología, la numerolología y otros aspectos, muchos de los cuales han sido patrimonio exclusivo de las Escuelas de Misterios y la Masonería desde la remota antigüedad, al alcance exclusivo de iniciados y transmitidas oralmente de Maestro a discípulo.



Personalmente, esto último constituye una materia de máximo interés, por lo que investigo y experimento con ello e iré publicando lo más relevante. No en vano gran parte de este conocimiento se incluia en los estudio académicos que subsistieron hasta el medievo y que pretendían abarcar los campos del conocimiento humano científico, como es el caso del famoso Quadrivium, compuesto por las materias de Aritmética, Geometría (por ejemplo, sabemos que hay geometrías sustentables y otras que no lo son), Astrología y Música, si bien existían diferentes niveles de conocimiento y comprensión y los niveles que nos interesan solo estaban al alcance de iniciados y Maestros, los mismos que diseñaron y construyeron las magníficas obras que aún hoy no comprendemos del todo. Si nos remontamos al antiguo Egipto, aún nos preguntamos cómo hace 6.000 años pudieron tallar, mover desde una cantera a más de 40 km y colocar con precisión milimétrica piedras enterizas de 2000 Tn, cosa que hoy en día con nuestra tecnología del siglo XXI siquiera imaginamos poder conseguir. Esto viene a enseñarnos el profundo respeto con que debemos abordar esta investigación y entender las razones de que el poder que proporciona este conocimiento no pueda estar al alcance de cualquiera. Debemos llegar a la conclusión, en cualquier caso, que el principal objeto de la sostenibilidad es el ser humano para cuyo uso se destina la arquitectura y no dar por supuesto que la arquitectura cumple este cometido porque esto no ocurre en el 99% de los casos (y me quedo corto). Establezcamos como criterio de prioridad la sostenibilidad endógena y, a continuación, la sostenibilidad ecológica. Para nuestra sorpresa, descubriremos que lo primero nos lleva invariablemente a lo segundo, si se entiende correctamente, es decir, naturalmente.


Para no desviarnos mucho y continuando con la exposición anterior. Otro aspecto esencial a considerar en cuanto a sostenibilidad que debemos aprender de la naturaleza es el de emplear los recursos mínimos e indispensables necesarios para cumplir una función determinada ¿por qué? por que la naturaleza es eficiente y no gasta más de lo necesario, por eso hace las cosas sin esfuerzo. Por tanto cualquier actuación que requiera un excesivo coste de energía, bien en producción, bien en transporte o montaje, estará contraindicada si perseguimos la sostenibilidad. Asímismo, la producción y gestión de los recursos, como los materiales, la energía y el agua, y su reintegración al medio debería ser los más local posible si pretendemos ser sostenibles, etc. se trata de muchos aspectos que nos alejan de los procesos industriales masivos y que, por tanto, no están contemplados por los certificadores, pues se quedarían sin clientela. Ahora bien, lo que no debemos aceptar, en mi modesta opinión, es que se nos venda como sostenible algo que no es tal cosa o que solo aborda aspectos parciales eludiendo cuestiones esenciales.

Si atendemos a nuestro criterio de validación de la buena arquitectura (Si el entorno humano resultante de la actividad arquitectónica es favorable, entonces, la arquitectura es buena) entonces deduciremos que ésta debe ser sustentable y sostenible, tanto interna como externamente para que dichos términos tengan sentido. Si damos valor al impacto de la arquitectura, entendamos que éste se refiere a un complejo interactivo de campos y funciones que es necesario comprender y que no puede reducirse a simples parámetros aislados. Sólo la naturaleza ofrece modelos de auténtica sostenibilidad y en ellos debe fundamentarse cualquier análisis.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

RECONEXIÓN: UN PUENTE ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

El trabajo con las energías cosmotelúricas es materia delicada, pues muchos aspectos energéticos, como el orgón, son difíciles de medir directamente por procedimientos convencionales y utilizando aparatología electrónica. Los seres humanos estamos anclados a la razón y ésta nos inclina a pensar, de un modo limitante, que únicamente existe aquello que nuestros cinco sentidos básicos pueden percibir, principalmente el tacto y la vista, a pesar de ser conscientes de que tenemos otros sentidos, como el kinestésico, que también es un sentido muy "terrenal", al que no tenemos costumbre de poner atención. Desgraciadamente, este hombre moderno está tan culturizado que es incapaz de pensar fuera de la caja, entendiendo por caja el convencionalismo cultural o paradigma dominante de su ámbito de conocimiento, de modo que es habitual que el común mortal, en un alarde de inteligencia, haga el siguiente comentario ante cualquier alternativa al convencionalismo imperante "... si eso fuera cierto, saldría por la TV" o algo por el estilo. En realidad, si la humanidad ha evolucionado algo es, fundamentalmente, por haber salido de esta caja y no por permanecer en ella, lo cual pone de relive que dentro de la caja no hay NADA QUE INTERESE a quienes buscamos la verdad. La caja es un contenedor estanco al que únicamente se incorpora aquello que es coherente con su contenido y su contenido está estancado y muerto. Es necesario trascender la caja, superar sus límites y, ojo, no digo negar, sino trascender.



El hombre se diferencia de otros cuadrúpedos por su postura erguida, planta sus piés donde el resto apoya las uñas o la punta de sus dedos, tiene la columna vertebral en posición vertical, como una antena, y la cabeza en la parte más alta del cuerpo, de modo que funciona eléctrica y energéticamente como una eficiente antena, emisor-receptor de energía entre la superficie del planeta y el cosmos. Esto no puede ser casual, de hecho el desarrollo de la inteligencia humana tiene mucho que ver con ello y, desde una perspectiva bioelectomagnética, también resulta trascendente. Es comprobable que entre nuestra cabeza y nuestros pies existe una diferencia de potencial y que el agua de nuestro organismo, cargada de sales minerales, es un excelente electrolito, por lo que parece razonable pensar que esta función de conductor tiene un sentido biológico, al menos, como todos los animales y otro de una naturaleza, digamos, más "misteriosa", aunque evidente relacionado con la conexión cielo-tierra. 



También sabemos que existen multitud de fenómenos físicos que producen campos electromagnéticos y que nuestro biocampo interactúa con ellos. Por ejemplo, si nuestra ropa entra en fricción con un material aislante, el rozamiento genera una carga eléctrica estática. Si nos aproximamos a un motor eléctrico o a un campo eléctrico, este campo interfiere con el nuestro y nos transmite carga eléctrica, si pasamos bajo una línea de alta tensión (o sobre ella, que es peor) nos cargamos eléctricamente; si usamos (o, aunque no lo usemos) el teléfono móvil, las microondas que utilizan las transmisiones de telefonía nos cargan eléctricamente; si utilizamos una lavadora, una batidora, una cocina de inducción o vemos la televisión, nos cargamos eléctricamente; si el cabecero de nuestra cama tiene enchufes o interruptores de luz, que es lo habitual, o si tenemos un despertador electrico o el transformador del móvil a nuestro lado mientras dormimos, nos cargamos eléctricamente, incluso si el que lo hace es nuestro vecino, ya que los materiales de construcción son transparentes a las ondas electromagnéticas... y podríamos seguir. Existen personas extremadamente sensibles a estas influencias, lo cual, aunque es una gran molestia en sus vidas, no deja de ser también una garantía de seguridad respecto de los que no somos sensibles y las padecemos sin ser conscientes de ello.

INFORMACION SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD
DOCUMENTAL SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD


El porqué nos cargamos con todas estas influencias externas resulta evidente. La respuesta es que no podemos transmitir la carga electrica a ningún otro lugar porque estamos aislados por nuestra ropa, llena de fibras sintéticas, y por la suela de goma de nuestro calzado, fundamentalmente. Existen otras razones que deberían preocuparnos si las anteriormente expuestas no lo hacen y tienen que ver con los procesos inflamatorios del organismo. La inflamación, muy resumidamente, es una función de respuesta inmunológica que tiene como objetivo destruir y eliminar patógenos y células indeseables de nuestro organismo, es decir, es una función necesaria y benéfica para nuestra salud, en principio. El problema es que no se trata de una función inteligente sino de una respuesta de tipo electroquímico que obedece a un estímulo. Normalmente, este estímulo se produce en circunstancias en que la intervención es requerida para sanarnos y, en este caso, se denomina inflamación aguda... pero, existe otra respuesta inflamatoria, llamada crónica, que se produce como respuesta inmunológica a una supuesta agresión y cuyo carácter de persistencia es tremendamente perjudicial para nosotros, pues se convierte en una respuesta autoinmune, es decir, combate el organismo en lugar de sanarlo.
 

Pero ¿tiene esto algo que ver con la arquitectura? os estaréis preguntando. Tiene y mucho, con la arquitectura y con ciertas costumbres y hábitos que debemos reconsiderar. Así que, paciencia.Veamos qué ocurre con este tipo crónico de inflamación y sus consecuencias.


El contacto con la tierra ha sido tradicionalmente usado como medio de sanación en las culturas indígenas.

El origen es de naturaleza electroquímica. Los leucocitos especializados del sistema inmune generan y transportan sustancias cargadas positivamente (carentes de electrones) a las zonas dañadas o agredidas (por ejemplo, una herida). Éstas sustancias se denominan radicales libres y se encargan de destruir la materia orgánica con la que entran en contacto por una reacción electroquímica programada. Normalmente este proceso es selectivo y localizado, pero si nuestro campo electromagnético se vé alterado de tal manera que nos vemos cargados positivamente, de forma artificial, la respuesta bilógica del sistema inmune es automática y nos ataca indiferenciadamente, causando un deterioro progresivo del organismo, envejecimiento prematuro y exposición a todo tipo de enfermedades. Por supuesto, el empleo de fármacos antiinflamatorios en estos casos, sólo hace agravar la situación y añadir toxicidad al problema. No entraremos en una explicación técnica y pormenorizada del proceso y espero que lo anterior sea suficiente para entender lo poco que nos interesa estar en una situación de inflamación crónica motivada por acumulación de carga eléctrica positiva.


La solución mas inmediata y fácil a este problema es la siguiente. Conectarse a tierra. Simplemente, pruébalo!

Para más información sobre earthing.



Si estudiamos un poco nuestro entorno cotidiano, los materiales que nos rodean y con los que estamos en contacto permanente ¿qué conclusión podremos sacar?.

  • ¿Son materiales artificiales o naturales ?
  • ¿Son aislantes o conductores?
  • ¿Tienen superficies rugosas o lisas?
  • ¿Tienen salientes, picos, ángulos vivos, resaltes, rincones ó son formas curvas, ergonómicas y redondeadas?
Resumidamente, el primer grupo, no inteesa.

Por tanto, el diseño de nuestros edificios deberá contemplar esta circunstacia, de modo que favorezca en cada momento la descarga de electricidad estática de nuestro cuerpo, de todas las instalaciones y aparatos que existan en él y de todos los materiales y elementos de mobiliario que lo constituyan o contenga.

Este cambio de enfoque, debe hacerte consciente de que, independientemente del coste que tengan, hay materiales que no debes utilizar. Por ejemplo, no utilices laminados como pavimento si no están conectados a tierra con un sistema eficiente, están barnizados con un producto sintético, como el poliuretano, ó tienen acabado plástico, incluso una madera noble barnizada no es apta en nuestro caso. No utilices pintura plástica en los revestimientos, moquetas acrílicas ni materiales con revestimiento sintético. No lo hagas o provocarás que tus clientes enfermen. 



Caminar descalzo sobre una superficie húmeda, como la hierba o la arena de la playa, no sólo nos conecta eléctricamete a tierra, también tiene un efecto terapéutico al activar las zonas reflejas del pié, que asocian estas terminaciones nerviosas con los órganos internos y diferentes sistemas energéticoa del cuerpo. Por tanto, un hábito saludable será caminar descalzo o con calcetines de algodón o lana sobre un pavimento conductivo, como tierra, cerámica, hormigón pulido, piedra natural o madera de alta densidad tratada con aceite. Si tenemos alfombras habrán de ser de piel, lana natural, fibra vegetal, lino o algodón, nunca de material sintético. Los paramentos deberán ser cerámicos, de madera de alta densidad, cemento, cal o yeso y pinturas orgánicas o al temple, nunca plásticas.

La calefacción por suelo radiante, si es eléctrica, es nefasta, si lo es por agua en tubo de polietileno es menos mala, pero hay que tener en cuenta que el agua en movimiento activa las redes geomagnéticas y eso no nos interesa. El único suelo radiante que recomiendo es el que funciona por aire caliente, la famosa Gloria castellana, de origen romano según tengo entendido que, además, contribuye al funcionamiento bioclimático del edificio si se gestiona adecuadamente como intercambiador de calor en el sistema de ventilación.


El edificio, no sólo deberá tener conectada a tierra su estructura, sino disponer de una red de conexión a tierra con tomas disponibles en todas las habitaciones, donde deberemos conectar todo chisme eléctrico junto al que debamos permanecer cierto tiempo, sobre todo, por la noche. Esta instalación puede disponerse sobre la altura del rodapié y tendrá varios puntos de contacto a la red vertical de TT. Con esta disposición conseguiremos equilibrar el potencial electrico en la base de muros y tabiques y evitar, por tanto, la presencia de humedades por capilaridad, como efecto residual. Por otro lado, es importante que aquellos elementos de mobiliario que utilizamos durante un tiempo prolongado, estén conectados a tierra. Por ejemplo, el asiento de trabajo o la cama, ésta última, sobre todo si tiene estructura metálica. Por supuesto, hay que evitar los emparrillados metálicos no conectados a tierra, como los colchones de muelles. Introducir los pies en agua fría (con el desagüe abierto o en un recipiente conectado a tierra), caminar descalzo, etc elimina la carga estática que acumulamos y equilibra nuestro estado energético y eléctrico, como medidas básicas a introducir en nuestras rutinas diarias.

Otra forma de adquirir electrones para equilibrar la sobrecarga estática positiva, si no disponemos de la posibilidad de conectarnos a tierra, ó además de ello, es cargando la atmósfera que nos rodea de electrones libres de forma artificial, si bien esto requiere utilizar un aparato eléctrico adicional a lo muchos que ya tenemos y eso no es lo que pretendemos. Sin embargo es mejor utilizarlo que estar enfermo o expuesto a enfermedades contínuamente.
 
Los centros de trabajo y los lugares con mucha electrificación son aquellos en los que este tipo de aparatos debieran ser obligatorios. Hablamos de los ionizadores. Además, dado que funcionan con agua, puede añadirse la aromaterapia a sus funciones ya que la mayor parte de los aceites esenciales tiene efectos bactericidas y sirven para depurar ambientes cargados. Estos dispositivos son de uso común en hospitales y centros de salud. También se utilizan para tratar el agua de las piscinas y en las purificadoras de agua, aportando cualidades terapéuticas a este elemento.



La conexión a tierra del edificio tiene otros muchos beneficios menos evidentes pero igualmente benéficos, relacionados con la geometría sagrada, por ejemplo, que exceden la pretensión del presente artículo pero no debemos olvidar. Debemos tener siempre presente que en el universo todo está interconectado, todo está en contínuo cambio y todo se comunica entre sí. Entender estos tres principios es básico para integrar otros conocimientos y experiencias.