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jueves, 13 de agosto de 2015

LOS NÚMEROS SOSTENIBLES

¿Es la sostenibilidad una cuestión matemática?

Esta pregunta parece formulada por uno de los teóricos del positivismo determinista que persiguen la reducción de todo acontecimiento físico a una cadena de causas y consecuencias deducibles racionalmente unas de otras siendo, por tanto, inevitables y predecibles en mayor o menor grado, dependiendo de la cantidad de información disponible para su análisis. Pero no es este el sentido de nuestro enfoque, muy al contrario, ya que los números constituyen la danza de la creación y ésta, por propia definición, se aleja mucho de la tesis determinista. Toda la diferencia entre uno y otro radica en la idea que sustenta el origen de los números y su significado.

Normalmente entendemos los números como un instrumento para evaluar cantidades. Son útiles pues nos permiten comparar magnitudes, hacer cálculos y asignar valores cuantificables a las cosas. En este sentido, los números son (ó parecen) bastante deterministas. Nuestra mente está habituada a manejar estos procedimientos, a hacer cuentas y, para nosotros los números no son otra cosa que cantidades.


Sin embargo ¿alguien se ha planteado cómo y porqué apareció el concepto de lo numérico?

Cuando el hombre comenzó a caminar sobre la tierra no existía la idea de cantidad, si acaso, únicamente conceptos como: mucho, poco, más, menos, lleno, vacío ó cosas similares y, sin embargo, los números estaban presentes en la vida diaria de una forma implícita, condicionada por las necesidades de supervivencia, es decir, por la SUSTENTABILIDAD, que es la misma cosa. Por tanto, por raro que parezca, el número nació como una idea mucho más vinculado a la proporción, a la medida de los ciclos naturales terrestres y cósmicos, que a la cantidad y el valor de las cosas en sí mismo. Parece lógico pensar que el sistema decimal obedece a la necesidad inicial de los humanos de contar con los dedos de las manos pero ¿porqué los humanos tenemos cinco dedos en cada mano, no seis, ni tres, ni ocho?

Pues resulta que el sistema decimal tiene muchos misterios que desvelar y que nos resultarán de gran interés a los arquitectos, al menos, a los que se interesen más por la SOSTENIBILIDAD real y menos por las etiquetas asociadas a conceptos predigeridos que patrocina la industria dominante.

(*) Los huesos de la mano se encuentran en proporción áurea, donde el número cinco es su fundamento.

Por ejemplo, el sistema decimal permitió a los egipcios, hace más de 5.000 años, relacionar con total exactitud la medida métrica estándar con la proporción aúrea y el codo real egipcio (que es una medida armónica del pié llamado inglés, otro de nuestros estándares globales) unos cincuenta siglos antes de que decidiéramos definir la principal unidad de longitud del Sistema Internacional de Unidades (el metro) como la distancia que recorre la luz en el vacío en una pequeña fracción de tiempo (para ser un concepto tan racional y preciso, nadie puede hacerse una idea mental de lo que esto significa). La realidad es que el metro es una medida terrestre y, por tanto, armónica con el planeta y saber esto es más importante que asociarla con la velocidad de la luz. En general, hay que decir que la mayoría de los estándares, como piés, codos, brazas, yardas, millas y metros, que heredamos de la antigüedad están relacionados con las medidas terrestres (radio polar y ecuatorial) y resultan armónicos entre sí y/o relacionados a través de la proporción áurea, si atendemos a las leyes de la armonía musical. Lo cual, no solo es sorprendente, sino que nos da una idea de la naturaleza original y procedencia de los números y las unidades de medida. ¿Cómo fueron capaces de determinar con tal precisión, no ya los egipcios sino todas las culturas megalíticas, el radio polar terrestre? ¿No era la Tierra plana hace "dos días"?


A nivel consciente, existe todo un desarrollo conceptual de los números por su significado como tales, por un lado, y por su relación con los fenómenos terrestres y astrológicos, por otro. De este modo si, por ejemplo, el cinco tiene unas propiedades "x" instaladas en el inconsciente colectivo y (aún no entiendo cómo), nuestros ancestros descubrieron que el ciclo sinódico de venus en el cielo establecía un trazado pentagonal cada ocho años, es lógico que dicho planeta estuviera vinculado con ciertas cualidades asociadas al número y su presencia en los cielos, en alineación, cuadratura u oposición con otros astros tuviera un significado predecible y determinado, tal como ocurre con los ciclos lunares.


Dentro de la cultura prehistórica, donde la referencia más inmediata a los números era su relación con los fenómenos y ciclos terrestres, solares, lunares y astrológicos en general, es lógico que se desarrollase una cosmología en la cual el mundo era una manifestación de poderes numéricos, tal como expone Richard Heart. Más allá de esto, aquellos hombres reconocían una inteligencia de orden superior que regía los destinos del universo en un concierto armónico de relaciones numéricas cuya expresión o manifestación podía ser contrastada empíricametne en su experiencia vital. La ciencia oficial, tal vez por la perniciosa herencia del positivismo materialista, tiende a sesgar aquella información que aventura la posibilidad de existencia de otras inteligencias superiores no humanas (o suprahumanas) y los efectos de su intervención en la realidad, lo cual produce la reducción a forzadas, torpes y absurdas explicaciones basadas en carambolas probabilísticas... que son infinitamente más increibles.

Sin embargo, no hace falta ser científico, como no lo era el hombre prehistórico para reconocer en el orden natural con que trataban a diario ciertas causas inteligentes e inferir que sobre todo ello gobernaba una inteligencia primordial, una fuente que abarcaba la totalidad de la existencia, un Todo. Esta totalidad y su poder unificador, junto con todas sus connotaciones, fueron integrados en el concepto original del Uno.

En el proceso de la creación, el Uno surge del vacío como una potencia absoluta de todo lo que es, se expande y se contrae en un pulso eterno atemporal, sin conciencia inicial de sí mismo. Desde su centro, la conciencia primigenia se proyecta en infinitas direcciones. Como nuestra mente es incapaz de abarcar el concepto de lo infinito, vamos a reducir el esquema anterior a una de sus infinitas posibilidades o realidades, que representamos como un círculo entorno al centro. La conciencia se refleja en la superficie y, al expandirse, alcanza el centro original tomando conciencia de sí misma. Nace el Dos y, con el, el concepto de dualidad que permite a la mente transitar entre dos polos. A nivel geométrico, esta acción implica, antes de la aparición en nuestro esquema del propio número, las raices de 2, 3 y 5, razones geométricas clave en geometría sagrada.

Acto seguido, para equilibrar el esquema de acción-reacción representado por la vésica piscis que hemos generado, surge la necesidad de equilibrio ya que la dinámica que se ha producido resulta inestable. Se requiere un nuevo punto de vista que estabilice el contínuo movimiento tesis-antítesis. Necesitamos realizar un proceso de síntesis coherente con los aspectos anteriores, por lo que la conciencia se desplaza de nuevo a un punto común e imparcial y nace el Tres. El Tres representa la creatividad, por una parte y la estabilidad, por otra. El triángulo es el símbolo del fuego. El 3 crea una estructura indeformable, el triángulo, y expande la conciencia original en dos dimensiones.


Pero para alcanzar la materialidad tridimensional, este esquema resulta insuficiente. Debemos expandir otra esfera desde cada uno los vértices del triángulo anterior y así adquirir una nueva perspectiva del conjunto. Esta estructura, para ser estable, deberá ser asimismo indeformable. De esta forma generamos el tetraedro, la primera estructura tridimensional y primer sólido platónico, el Cuatro y, en la representación sobre el plano, aparecen los cuatro vértices del cuadrado como reflejo del círculo que generó el triangulo. 

El Cuatro, por tanto, representa la materia y el cuadrado es el simbolo del elemento tierra. Estos cuatro primeros números generan los demás del sistema decimal mediante el procedimeinto gráfico de la Tetraktis pitagórica. Asimismo, replicando la expansión de esferas a partir de los puntos anteriores se genera el diagrama de la Flor de la Vida, la forma esencial de todo lo creado.


No realizaremos aquí un análisis pormenorizado del significado de los números y la geometría, simplemente valga esta breve exposición para entender que existe realmente un significado profundo sobre el concepto de los números instalado en nuestra mente colectiva. Por tanto, si es cierto que este campo mental tiene un notorio efecto sobre la realidad material que creamos, como nos indica la física cuántica, parece interesante alcanzar un mayor nivel de entendimiento acerca de su significado y la forma en que puede ser aplicado a efectos prácticos para nuestro bienestar individual y colectivo. La forma en que el hombre prehistórico alcanzó maestría en esta materia nos es desconocida y, sin embargo, podemos afirmar que existió sin lugar a dudas y que fué extensamente utilizado por todas las culturas.


La geometría sagrada constituye una de las manifestaciones materiales sustentables de estas relaciones numéricas en el mundo de la forma, al igual que ocurre con el sonido y la armonía musical, que responde a las mismas leyes en todo el espectro electromagnético. Sabemos que el universo es vibración, energía en múltiples formas de expresión y toda vibración puede ser reducida a una función numérica. También sabemos que hay vibraciones armónicas y vibraciones resonantes, así como disarmónicas y distorsionantes. Existen ondas constructivas y ondas destructivas y, en última instancia ¡estamos formados por ondas!  ¿cuales elegiríamos, si pudiéramos y conociéramos sus efectos y funcionamiento?

Diagrama de la Flor de la Vida, grabado con tecnología desconocida (similar al lasser) en la piedra granítica del Templo de Osirión en Abydos, Egipto. Según estudios recientes, data de la era megalítica...

El conocimiento numérico es independiente de los ruidosos canales de la historia, la arqueología, las lenguas antiguas, los artefactos, los mitos, la escultura, etc. Como el ave Fenix, es perfectamente reconstruible porque los números mismos son un conjunto de arqutipos eternos.
Richard Heath, en Los números Sagrados.

Personalmente, creo que debería llegar el día en que sea reconocido ampliamente el hecho de que las explicaciones que brindan la ortodoxia científica sobre el origen de nuestra raza son absurcedes consolidadas a base de repetirlas. Pero, no por más repetirlas llejarán jamas a ser ciertas y su descrédito se incrementa exponencialmente en todos los ámbitos. El porqué de tan necia perseverancia no debería preocuparnos; mejor ocupar energía y tiempo en investigar y barajar otras posibilidades. Entre la restringida (oportunamente) visión ortodoxa, el mito y la creencia hay un campo muy amplio plagado de evidencias materiales que, cada vez más, permiten inferir la existencia de un denso núcleo de conocimientos que no pueden haber surgido de manera casual o espontánea como resultado de la evolución de la especie. Negarlo es cerrar el paso a la verdad acerca de nuestra naturaleza y nuestro origen. De estos hechos puede deducirse los siguiente, al menos que exista una mejor explicación, que no conozco.


  • No somos la primera civilización humana que habita la Tierra.
  • Nuestro ADN no es, al menos totalmente, de origen terrestre.
  • El conocimiento numérico (y muchos otros) de nuestros ancestros ha sido heredado de otras civilizaciones anteriores y no desarrollado ad hoc por el hombre primitivo.
  • El sistema solar atraviesa ciclos de energía progresiva y regresiva, relacionados con la precesión de los equinoccios, y los procesos de evolución de cada civilización están sujetos a su influencia. Actualmente se inicia un periodo progresivo.
  • Siempre ha existido una casta encargada de cultivar, custodiar y administrar el conocimiento y este último no siempre está en las mejores manos.
  • El conocimiento ha sido codificado en infinidad de manifestaciones materiales por todo el planeta de forma que pueda ser decodificado y recuperado en algún momento. Podemos y debemos hacerlo.
  • Es imprescindible recuperar e integrar el conocimiento ancestral con la tecnología científica.
  • Nunca hemos estado solos en el proceso de evolución.
Se ha comentado en anteriores ocasiones que, dentro de este conocimiento ancestral existen tres premisas fundamentales en el universo. Estas premisas son compartidas por la ciencia moderna.


  1. Todo es energía, todo es vibración, todo es consciente y todo lo anterior es la misma cosa.
  2. Todo está en cambio y movimiento permanente.
  3. Todo está conectado y todo se comunica entre sí, intercambiando información.
Dentro de estos postulados, si todo está en movimiento y existen ciclos reconocibles por doquier, parece razonable que el origen de los números esté vinculado necesariamente a estos procesos cíclicos. Dentro de ellos, la observación de los ciclos de la naturaleza y el movimiento de los astros, así como el establecimiento de un método para registrar fenómenos cuantificables, mediante símbolos, parece ser la explicación natural de la aparición de los números, así como lo son la aparición de hitos, naturales o artificiales, en el terreno que permitieran reconocer en que punto del proceso nos hallábamos. Los planetas del sistema solar en su trayectoria celeste observada desde la Tierra dibujan un gráfico con zonas de avance y retrogradación que constituyen nodos o singularidades medibles y que reciben el nombre de sínodo planetario. Asímismo, la división del tapiz celeste es posible por la presencia de configuraciones fijas de estrellas o constelaciones conformando un mapa topográfico en movimiento.


"Casualmente" (sin causa), tal vez "causalmente" (a causa de), estos sínodos planetarios como, por ejemplo el sínodo de Venus que genera un esquema pentagonal en un periodo de 8 años (5/8) o el de Mercurio que forma una estrella de David, nos dan las claves de la armonía musical al igual que la naturaleza de los números y la división de la semana de 7 días.

Se dá la circunstancia también, coincidencia tal vez, de que los dos planetas que acompañan a la Tierra al interior del sistema solar, Mercurio y Venus, exágono y pentágono, expresan la misma geometría que los codones de ADN cuya estructura molecular es una combinación de un exágono y un pentágono que comparten uno de sus lados. Por este procedimiento los números 3, 4, 5 y 6 está asociados respectivamente a la Luna, el Sol, Venus y Marte así como sus propiedades generativas y el 7 al conjunto de la semana, constituida por el Sol (sunday), Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves) y Saturno (sábado) que conforman una estructura heptagonal en esta misma sucesión. La cantidad de relaciones y armonías entre planetas y constelaciones requeriría un gran volumen, así que baste con estos ejemplos sencillos para ilustrar que los número atesoran un contenido mucho más "jugoso" del que estamos acostumbrados a emplear, que todo ello está relacionado con los ciclos vitales terrestres y que, por tanto, el conocimiento y empleo de esta tecnología de la naturaleza fué y es importante para el desarrollo de nuestra civilización.


Todas estas relaciones simbólicas fueron asimiladas en la cultura a través de los mitos, en forma de dioses y leyendas que siempre tuvieron un transfondo importante de conocimiento encriptado en su simbología. Así, la astrología y la mitología están vinculadas positivamente por el conocimiento ancestral de los números y su significado, el significado responde a comprobaciones empíricas y, como consecuencia, resultados medibles y comprobables en cuanto a sus efectos. Por tanto, no resulta desdeñable el hecho de que determinadas proporciones o medidas empleadas por antiguas civilizaciones (y no tan antiguas) con el fin de producir un efecto concreto en determinados edificios de carácter emblemático, pueda ser deducido y replicado en una especie de ingeniería inversa para nuestros propósitos arquitectónicos.


El hecho es que, de forma poco expresa pero perfectamente deducible y comprobable, esta práctica ha continuado realizándose para diversos fines por las sociedades masónicas al amparo de la iglesia y las élites en el poder, como no dejan lugar a dudas sus monumentales actuaciones, con ejemplos como la catedral de Chartres, El Vaticano o la ciudad de Washington. Lo cierto es que los poderes que rigen (o lo intentan) nuestros destinos emplean los números y la geometría con ciertos fines (que no es el caso analizar) por una razón y es porque que son profundamente eficaces para ellos. La cuestión es que también son eficaces para generar bienestar, armonía, salud y para potenciar la creatividad, autonomía y evolución del ser humano en consonancia con la Tierra y el Cosmos, en lugar de emplearse para el control y la sumisión.

Las opciones son claras. O entregamos nuestro poder a los "padres de la Patria" para que decidan por nosotros o nos empleamos en decidir nosotros lo que más nos conviene. Es tiempo, hermanos.

Los números sostenibles, al contener conceptos y cualidades no tienen sentido alguno como meras cantidades sino que deben ser trenzados en armonía y constituirse en un todo interactivo entre sí y con el lugar geográfico, si hablamos de arquitectura. Los números se transforman a través de estas relaciones "mágicas" en geometría y cada geometría, como ya hemos citado en anteriores ocasiones, produce su propia música como emisores de ondas de forma. Las ciencias relacionadas con esta materia y donde procede encontrar estos fundamentos son la física (teoría ondulatoria), la radiónica, la gematría, la numerología, la astrología, la geometría sagrada y la metrología, así como la investigación historica de los procesos constructivos y sus rituales de activación energética. Hay que tener en consideración que junto con la parte material o física, coexisten otros niveles de densidad de forma simultánea, en forma etérica e interactiva. Todas las disciplinas anteriores aportan claves aisladas pero complementarias para el desarrollo de una gran teoría conjunta que corresponde desarrollar entre todos.



jueves, 11 de junio de 2015

FORMACIÓN EN ARQUITECTURA INTEGRATIVA

El auge creciente de los procedimeintos y técnicas de bioconstrucción, así como el interés que despierta en técnicos y arquitectos, no se encuentra acompañado, por regla general y bajo mi punto de vista, de una adecuada orientación acerca de las implicaciones y conocimientos necesarios para que estas técnicas puedan ser llevadas a su aplicación de la forma más exitosa y eficiente posible. 

No cabe duda que una técnica de bioconstrucción es más sostenible y ecológica que cualquier construcción industrializada, del mismo modo que también ha de tener una mayor eficiencia energética y resultar más ventajosa económicamente, además de resultar técnicamente sencilla y, por tanto, permitir ser realizada con menos medios y conocimientos técnicos. Es decir, quede claro que cualquier tipo de bioconstrucción es siempre ventajosa, en este sentido. Sin embargo, debido al origen tradicional de las técnicas utilizadas, existen dos efectos negativos. En primer lugar, se trata de técnicas altamente especializadas, digamos que son monotemáticas, y no suelen combinarse entre sí, lo cual impide que puedan ser adaptadas y mejoradas mediante la fusión de conceptos y técnicas en cada aplicación y caso concreto. Todas ellas presentan ventajas y desventajas y sería recomendable poder utilizar lo mejor de cada una y saber discriminar cuándo y cómo debe hacerse. Por otro lado, al tratarse de conocimientos tradicionales, muchas veces se distancian de los conocimientos técnicos ó los principios que las animan ó justifican y tienden a aplicarse indiscriminada, extemporánea y literalmente en ocasiones en que existen altenativas y serían recomendables algunas adaptaciones para mejorar el resultado. Por último, la ausencia de fundamentos técnicos, en muchos casos, lleva a que algunos problemas comunes de la construcción puedan ser soslayados o pasados por alto y acarreen consecuencias de difícil enmienda, cuando se alteran los patrones básicos por cualquier motivo. Por tanto, sería deseable que un buen bioconstructor dispusiera de una serie de fundamentos técnicos de construcción y de un abanico de diferentes técnicas para adaptar y resolver con éxito cada caso y aplicación concreta, no ciñéndose a un modelo único. Este mestizaje dará como resultado una variedad y riqueza de matices al producto final, así como alternativas suficientes al diseño sin, por ello, alejarnos del purismo de la bioconstrucción.

(*) Ejemplo de ejecución que desconecta el edificio del terreno al introducir un material aislante.

Otro aspecto importante es la necesaria consideración de lo que representa una intervención arquitectónica, en cuanto acción material de transformación de la naturaleza existente. En este caso, se limitan a una mínima parte aquellas iniciativas que consideran los efectos de la construcción sobre el lugar y los del lugar sobre la construcción. Cuando llegamos a un emplazamiento a construir debemos actuar con prudencia y respeto, ya que la naturaleza, por si misma, ha establecido previamente en este sitio un orden de las cosas y unas reglas de intercambio de energía entre todo lo que allí existe, así como una relación entre lo que hay por encima de nuestras cabezas y por debajo de nuestros pies. Cuando, por ignorancia congénita, llegamos y actuamos de forma inconsciente alterando estas condiciones, como un elefante en una cacharrería, producimos una distorsión energética poco halagüeña. Si, además, no hemos considerado las posibles influencias nocivas o geopáticas de ciertos aspectos del lugar, estaremos actuando como auténticos necios y únicamente la casualidad, como en el caso de una lotería, podrá evitar la comisión de errores graves que perjudiquen, en mayor o menor grado, a los habitantes o usuarios futuros de la construcción y al propio edificio. En este caso, la seridad del asunto es de tal calibre que merece ser considerada la necesidad de, al menos, disponer de una batería de conocimientos que nos eviten caer en errores de bulto.


Como no existe una ciencia que abarque el conjunto de aspectos que influyen en la disciplina arquitectónica, debemos dedicarnos a la ardua labor de investigación, cuestionando cualquier apriorismo en sí mismo y buscando la relación subyacente al complejo entramado de causas y efectos, entendiendo que, como todo en el universo, existe una causa primera cuya verdad esencial es lo suficientemente brillante como para iluminar el camino y permitir deshacer la madeja desde la luz original hasta la oscura densidad de la materia. A partir de aquí y sin ninguna pretensión de exclusividad sobre el dominio de la verdad, hemos seguido el camino que otros anduvieron antes, recogiendo las perlas que nos dejaron, muchas veces rodeadas de gran misterio pero siempre a la vista, para poder crear un cuerpo ordenado, secuencial y coherente de conocimientos y buenas prácticas que nos permitan entender y dar sentido a lo que hacemos. Aquellos que vibren con estas palabras pueden optar por iniciar este camino que ahora presentamos y hacerlo suyo, para mayor gloria del Arquitecto Supremo.

CURSOS DE VERANO 2015


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martes, 9 de junio de 2015

TRATAMIENTO DE LAS HUMEDADES

La finalidad de este blog es aportar puntos de reflexión sobre temas asociados a la arquitectura integrativa y no propiamente la resolución técnica de aspectos concretos de la construcción. Existen multitud de espacios y documentación en la web que se ocupan de estos detalles con carácter específico. Sin embargo, este es un tema crucial en todo tipo de construcción y existe cierta confusión (en muchos casos desacierto) en cuanto a  las soluciones a aplicar, por lo que voy a ofreceros mi punto de vista, tanto técnico como conceptual.


La función principal de una edificación es proporcionar cobijo y confort a sus ocupantes. Aunque ambas cuestiones están relacionadas íntimamente, podemos entender que se deben aplicar en riguroso orden como antecede. Respecto a lo primero, la protección de los agentes externos es la esencia de cuantas soluciones debemos plantearnos. En este sentido, las humedades han sido siempre uno de los problemas que más quebraderos de cabeza proporciona a técnicos y usuarios pues, una vez que aparecen, no suelen ser fáciles de eliminar. Por esta razón debemos poner especial cuidado en prevenir la filtración de aguas y en situarnos sobre corrientes subterráneas. Este último caso afecta a las condiciones de confort y lo explicaremos más tarde.


La filtración de aguas puede proceder del exterior o del interior de la edificación. 

Cuando se trata de filtraciones interiores, suele tener su origen en una avería o rotura de los conductos de la instalación de distribución o de los de desagüe y saneamiento. Cuando no hay causa externa que lo justifique, deberán revisarse, en primer lugar, las juntas, codos y vávulas ya que una mala soldadura o ajuste pueden ser los causantes. Para evitar problemas y facilitar las reperaciones es conveniente que estas instalaciones sean, en la medida de lo posible, accesibles en todo momento, disponiendo de paredes técnicas registrables, en el caso de la instalación de abastecimiento, y procurando sacar el saneamiento de la zona habitable hacia el exterior ó utilizando forjados sanitarios registrables en los locales húmedos, en otro caso. También es recomendable, si no podemos hacer un forjado sanitario, crear una especie de arqueta de dimensiones sificientes para que aloje el saneamiento y éste sea accesible. Con estas precauciones evitaremos muchos problemas posteriores. No interesa ahorrar en este aspecto, os lo aseguro.


Otro caso de humedades internas son las producidas por condensación que se evitan disponiendo una adecuada ventilación de los locales donde se produce vapor, sean locales húmedos o no, ya que la propia respiración produce una saturación de agua en la atmósfera interior de los locales. Evitar pinturas y materiales impermeables cuando no es rigurosamente imprescindible, como en ciertos paramentos de baños y cocinas, es necesario.

Finalmente, evitar las aguas que azotan los paramentos verticales en caso de lluvia, es fácil diseñando los voladizos de cubierta de forma adecuada y disponiendo un zócalo en la base del muro con una impermeabilización entre este y el muro, que debe ser natural y no interrumpir la conductividad eléctrica del mismo en sentido vertical.


Por otra parte, cuando se trata de aguas externas, bien por nivel freático o en forma de humedades ocasionales relacionadas con la climatología, el problema hay que plantearlo de otra manera y en esto debemos ser radicales y claros. O bien alejamos la edificación de las aguas, si las conocemos de antemano y podemos hacerlo, o bien alejamos las aguas de la edificación. Se trata de un divorcio necesario. No queremos que esta relación contamine nuestra existencia y, si no lo evitamos, arrastraremos su fantasma de por vida. 


Es muy común recurrir a la impermeabilización de muros, cimientos y soleras con productos de base sintética o imprimaciones bituminosas ó asfáticas para evitar que las humedades asciendan desde el terreno y se filtren al interior de la edificación. Ahora veamos una cuestión comunmente desconocida, u obviada simplemente. Uno de los puntos fuertes de una edificación saludable es su conexión a tierra. 
  • Los muros y pavimentos deben estar conectados al terreno necesariamente, de dónde absorben iones negativos que necesita nuestro organismo biológico para neutralizar los radicales libres.
Todo producto impermeabilizante sintético es comunmente un buen aislante eléctrico. Por tanto, UNA MALA SOLUCIÓN por cuanto no transpira e interrumpe la continuidad de los muros o secciona la conexión a tierra del edificio. No podremos hacer un edificio saludable si lo aislamos del terreno, por lo que debemos buscar soluciones alternativas y no dudar un momento en evitar las anteriores, a lo que tendemos por pura comodidad. Es decir, aguas no pero conexión a tierra si, imprescindible. Para encontrar una solución adecuada hay que entender cómo funciona el mecanismo de la humedad, que es muy sencillo. El agua que circula de forma libre está sometido a la ley de la gravedad, es decir, siempre irá del punto más alto al más bajo y nunca al revés. El agua que satura un terreno con un alto componente de elementos finos puede ascender por capilaridad, ya que la parte seca de cualquier material poroso, como el mortero, el adobe o los materiales cerámicos, absorbe la humedad como un terrón de azúcar. Estos dos casos hay que tratarlos por separado pero teniendo en cuenta que necesitamos mantener el edificio conectado a tierra.
 Detalle de una solución habitual que corta la conexión a tierra.
En el primer caso, las humedades son manejables, ya que basta con alejarlas de la vertical de los cerramientos mediante un buen sistema de drenaje perimetral cerrado y contínuo con ligera pendiente. La cara exterior de los muros bajo el nivel del terreno debe quedar, asimismo, seca (en este caso, una lámina drenante y grava entre muro y terreno no afectan a la conexión a tierra, que se produce por la parte inferior). En el segundo caso es dónde radican la mayoría de los problemas, ya que debemos evitar que asciendan las aguas por capilaridad y, para ello, tenemos que introducir una capa de aire entre el terreno húmedo y los muros, a la vez que mantenemos su conductividad. Esto, a nivel de cimentación, se puede lograr interponiendo una capa de árido de diferente granulometría pero sin finos (gravas sin arena fina o tierra) que permita un buen asentamiento pero impida que ascienda el agua, ya que esta tenderá a circular libremente por gravedad. Este sistema debe estar conectado al de drenaje perimetral que, lógicamente, ha de circular a un nivel inferior para captar el agua y evacuarla convenientemente.

Otra cuestión física a tener en cuenta en la absorción de humedades por capilaridad es que ésta se vé favorecida por la diferencia de potencial eléctrico entre la parte seca o electropositiva y la parte húmeda de la tierra que es electronegativa, lo cual genera un flujo de electrones en forma de corriente eléctrica que acompaña a la humedad, como buena conductora que es. Para atajar este efecto podemos hacer dos cosas.

Primero. Crear una barrera equipotencial mediante introducción de una línea de material conductor eléctrico, como hilo de cobre desnudo (puede ser fino, ya que no lleva tensión importante). Para ello disponemos dos hileras horizontales de taladros de unos 10 cm de profundidad en la base del muro, una a nivel del pavimento y otra a unos 50 centímetros por encima de ella. Creamos un circuito en zig-zag, en forma de cosido, con el hilo de cobre que debe quedar introducido en los taladros que hemos creado y éstos sellados con mortero. Porteriormente, se revoca el muro, dejando el circuito en su interior. Con esta solución, equilibramos el potencial eléctrico entre la parte superior del muro y la que está en contacto con el terreno. Si se trata de un muro grueso que da a dos habitaciones, hay que realizar la operación por ambas caras.

 (*) El principio es correcto, pero... ¿qué pensais de la solución?

Segundo. Ventilación interior. Cuando esto sea posible, introducir una serie de taladros, piezas cerámicas abiertas (sin reducir notablemente la capacidad portante del muro) ó un circuito lineal de ventilación en el interior del muro, por donde pueda circular aire de forma dinámica, contínua y natural (aprovechando la termodinámica, por ejemplo). Esta solución, directamente, absorbe la humedad y reduce la tensión superficial que hace que el agua ascienda. Funciona como un aspirador de humedad, pero debe estár bien diseñado. Un aspecto interesante es que este aire, no sólo aspira la humedad sino que, por un principio físico de cambio de fase, el aire húmedo sale refrigerado ya que el proceso de cambio de agua líquida a gas que se produce en la evaporación consume gran cantidad de energía y esta la toma del aire en forma de calor, enfriándolo. Es decir, tenemos un aire acondicionado natural que podemos utilizar (o no) a conveniencia, adecuadamente conducido.

En cualquier caso, la forma de evitar la absorcion de humedad del cimiento al muro y de este al interior se evitará siempre que la solución constructiva resuelva adecuadamente que el apoyo sea siempre seco, a través de un material drenante intermedio, en lugar de apoyarse directamente sobre el terreno y, caso de esto ser necesario, disponer de un sistema de drenaje perimetral adecuado que retenga el nivel de agua por debajo del nivel de apoyo del edificio. Quien evita los problemas, no tiene que resolverlos después.

(*) Ante la duda, un técnico debería asesorar en estos temas.

En relación con la afección por aguas subterráneas, aunque estas no constituyen una patología por humedades propiamente dicha, sí son geopatógenas en el sentido de provocar alteraciones bioenergéticas muy poco saludables. Las aguas subterráneas han sido un elemento a evitar en toda la historia de la arquitectura, conscientes o no de los motivos "técnicos", y es algo que permanece aún en la tradición popular de la construcción. En la geomancia china eran (y son) denominadas "venas de dragón", lo cual nos sitúa directamente sobre la naturaleza telúrica de su actividad. Lo cierto es que las aguas subterráneas en circulación producen un campo electromagnética activa debido al flujo de electrones entre el agua y los diferentes materiales con que entra en contacto, efecto que es más acusado en los bordes exteriores de la corriente y en el centro de la misma. Este efecto tiene la facultad de interferir con otros campos geomagnéticos incrementando sus efectos nocivos, tal como ocurre con las redes Hartmann y Curry. Es decir, se produce un efecto acumulativo perjudicial que es necesario evitar cuando diseñamos un edificio y, para evitarlo, primero hay que detactarlo. El radiestesista es la persona adecuada para ayudarnos en esta tarea, si bien casi cualquier persona tiene sensibilidad radiestésica suficiente para detectar aguas subterráneas y es cuestión de práctica el que alcancemos seguridad en esta tarea.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿QUE APORTA LA GEOMETRÍA SAGRADA A LA ARQUITECTURA?


El presente artículo viene a intentar arrojar luz sobre un escurridizo concepto del que muy pocos conocen la verdadera magnitud, a pesar de que existe mucho escrito sobre esta materia. Desde un punto de vista de su aspecto cultural, la geometría sagrada es algo intuitivamente asociado a la arquitectura religiosa, debido a que resulta fácil distinguir ciertos patrones geométricos que se vienen repitiendo en este tipo de estructuras desde el origen de todas las religiones y culturas, eventualmente adoptados también en otro tipo de edificios públicos y privados. También se asocia esta disciplina con antiguos tratados de arquitectura, entre los que cabe destacar el de Vitrubio del siglo I a.C. Otra referencia importante la encontraremos en los escritos de Pitágoras y Platón que nos introducen al conocimiento matemático de la geometría, así como en la historia del antiguo Egipto, como refencias populares más fácilmente identificables, si bien existen rastros de este conocimiento ancestral en todas las culturas, en todas las civilizaciones y en todas las épocas históricas, prehistóricas, terrestres y extraterrestres. Es decir, la geometría parece jugar un papel de cierta trascendencia, a nada que uno investigue, que vá, por supuesto, mucho más allá de una pura aplicación religiosa que, por otra parte, nadie identifica realmente cual, cómo o para qué se ejecuta, quedando esta idea en lo abstracto y lo demagógico, cuando no en lo puramente especulativo.


 
 Imagen de un cubo cuatridimensional o Teseracto

Resumiendo, podemos seguir el rastro y llegar a la conclusión de que sí, efectivamente, una forma de estudio y conocimiento geométrico ha sido desarrollada y ejecutada minuciosamente y parece haber requerido la atención de las más importantes figuras y pensadores de todos los tiempos, lo cual es indicativo de su gran importancia, si bien no somos capaces de alcanzar a saber dónde radica concretamente su objeto último y sagrado ni los mecanismos a través de los cuales actúa. Para poder llegar a atisbar, aunque sea de lejos, este conocimiento hemos de cambiar necesariamente nuestro modo de ver ó "punto de encaje" (en palabras de Don Juan Matus, el brujo yaqui de los libros de Castaneda) más allá de las creencias que nos limitan, si bien esto es algo realmente difícil.


Lo primero que hay que entender es que la geometría es un aspecto de la realidad, por no decir que es El aspecto de la realidad, en términos absolutos. Es decir, la geometría es el alfa y omega de la realidad manifiesta, tanto en nuestra realidad tridimensional como extradimensional. No existe nada fuera de la geometría, ni la más leve vibración puede manifestarse fuera de la geometria. Únicamente el concepto metafísico de lo absoluto inmanifiesto, el origen de todo lo que es, el Tao, la conciencia original, el potencial infinito, Dios ó como quiera denominarse a esta idea primigenia, tiene cabida al margen de la geometría, la cual no es (no puede ser otra cosa) más que un mecanismo de autoconocimiento de dicho absoluto. Ciertamente, la geometría resulta ser algo más que una peculiaridad técnica o estética de la materia ¿no os parece?


Para entender cual es el fundamento de esta afirmación es necesario plantear la naturaleza de nuestra realidad espacial tridimensional y las leyes bajo las que opera. Tengamos en cuenta que nos encontramos (nuestro nivel de conciencia, en realidad) en una dimensión muy básica, casi elemental, y que la posición de un punto en el espacio requiere la referencia a otros tres para poder ser determinado. En el origen no existe espacio ni tiempo, por tanto la expansión de la conciencia inicial requiere tres pasos también para encontrarse a sí misma. Este es el origen de toda geometría, la búsqueda del espíritu para alcanzar el autoconocimiento a través de experiencias multidimensionales. (No voy a extenderme aquí. Podeis ver los vídeos de Drunvalo, uno de los pocos conocedores reales de esta disciplina que, además, está dispuesto a compartir con todo el mundo.)



Hay que entender que todo lo que existe es geométrico y tiene un origen consciencial. Como reflejo de la conciencia original ó como reflejo del reflejo, si este primer reflejo es autoconsciente, como es el caso de los seres humanos (los humanos lo somos a un nivel bastante precario, pero lo somos), y así hasta el infinito, reflejos que se reproducen en diferentes niveles dimensinales, diferentes realidades con diferentes reglas de funcionamiento y que se extienden, asimismo, hasta el infinito en innumerables formas de expresión cuyo nexo común es la geometría. La geometría habilita la dimensión temporal que permite experimentar el movimiento de las cosas y con él aparece la luz, el sonido, la vibración, la energía... que no es más que el medio mediante el cual se habilita la experiencia relacional entre éstas y sus diferentes geometrías. Todos los niveles dimensionales coexisten simultáneamente y son holográficos. Todo esto no es esotérico, es ciencia.


Como es lógico, esta expansión de la conciencia que se manifiesta a través de la geometría no puede generarse de forma caótica o aleatoria, necesita patrones, relaciones, proporciones, un cierto orden que pueda ser re-conocido pues, sin el, la conciencia no llegaría jamás a encontrarse y se perdería dentro de sí misma. A la vez, unas estructuras con leyes estrictas tendrían unas limitaciones tales que impedirían explorar las infinitas posibilidades existentes, de modo que el "experimento" de la conciencia no tendría mucho sentido. Una inteligencia infinita ni siquiera tendría esta idea como opción. Por tanto, aparece un juego de tolerancias posibles. Pero, ¿cómo se determina el nivel de tolerancia? ¿puede establecerse o razonarse? Bueno, yo creo que sí y la experiencia nos demuestra que así funcionan las cosas.


La realidad se compone de elementos cuantificables, unidades medibles en partes enteras, objetos, cosas individuales, números racionales. Por otra parte, existe el mundo de las relaciones entre las formas, de proporciones, necesario para establecer la comparación, la afinidad, el movimiento, los números irracionales. Pero es mucho más que eso. Sabemos por la teoría de la relatividad clásica que e = mc2, es decir, que materia y energía son la misma cosa y ésta última, según la física clásica, es la capacidad de realizar un trabajo, es decir es la potencia de algo (entendiendo potencia como capacidad) y la potencia absoluta era uno de los atributos o definiciones de la conciencia suprema, el Gran Arquitecto Del Universo. 
 
Por otro lado está el concepto de resonancia. La energía se puede transmitir, por ejemplo, por medio de un campo, un ambito espacial en que despliega sus efectos, en forma de una vibración electromagnética que puede representarse mediante una gráfica en forma de onda. Cuando una onda es excitada por otra coincidente de similar frecuencia, multiplica exponencialmente su energía, es decir, amplifica la potencialidad de todo aquello que tenga un patron de onda similar. Sabemos que toda forma genera un patron ondulatorio, una energía determinada y resuena en una cierta frecuencia. Esto tiene que ver con la estructura molecular tanto como con la forma externa misma. El ejemplo más gráfico es el diapasón. Otro ejemplo es el llamado "paso de soldado" capaz de hundir un puente por el simple efecto de la resonancia con la frecuencia de vibración natural de la estructura.

También sabemos que, dentro de la naturaleza hay relaciones recurrentes. Es decir, parece existir una aproximación entre los números racionales y los irracionales con tendencia a éstos últimos a medida que aumenta la magnitud de los primeros. El ejemplo más gráfico es la serie Fibonacci, cuya relación entre términos consecutivos tiene una especie de asíntota en el número irracional phi (1.6180339...), el número de oro o la proporción áurea, pues esta proporción tiene la cualidad de permitir el embonamiento infinito de información y energía (quien se interese en ello puede investigar los trabajos del ingeniero Dan Winter), lo mismo ocurre con el número pi para curvas circulares y con el número de Euler que, como vemos, conecta con los dos anteriores.


Además, existen una serie de relaciones o proporciones presentes en la naturaleza que derivan de la génesis de la Flor de la Vida (los números raices de 2, 3 y 5), como bien explica Drunvalo. Bueno, pues parece ser que la vida terrestre, al menos, tiene resonancia con estos números que son los creadores de armonía y orden, por lo que conocemos. Estos números son los que establecen las relaciones de tolerancia entre partes enteras, entre el orden concreto y lo abstracto, entre lo real y lo ideal y en ese juego de tolerancias se desarrolla toda la complejidad de lo vivo, o sea, de todo ya que todo está vivo en su nivel. Las geometrías fundamentales, integradas por los llamados cinco sólidos platónicos más la esfera, ademas de sus propiedades regulares de caras, arístas y ángulos iguales, tienen la propiedad de estar relacionadas o conectadas entre sí, de forma que pueden incluirse unas a otras (cubo de Metatrón) y mezclarse para formar nuevas geometrías con propiedades más complejas. Estas formas también están relacionadas con la estructura de la materia y los cristales, por lo que tienen importancia sus cualidades resonantes. Hasta aquí estamos en el terreno de lo comúmente aceptado, pero vamos a traspasar el límite de inmediato para intendar entender qué trascencencia tiene realmente la geometría sagrada respecto a cualquier otra geometría.



El atributo"sagrado" es utilizado a menudo para relacionar la geometría con la arquitectura religiosa..., si y no. También es utilizado para relacionar la geometria con las propiedades matemáticas de la naturaleza y la cualidad de sostenibilidad de los edificios que operan con ella..., si y no. También es asociado a la cualidad elemental de su forma pura y "divina"..., si y no. La verdadera cualidad de la geometría sagrada es su actividad vital, por decirlo de algún modo. Hay determinadas formas que tienen "vida propia", así es. De ahi que existan "simples" símbolos que generan ondas de forma con efectos concretos y medibles, es decir existen formas vivas, por decirlo así, y formas muertas o, mejor dicho, fomas capaces de transmitir y acumular información, como ocurre con los cristales, por ejemplo el cuarzo y el agua y otras que no actúan así. En principio, cualquier forma, material o cosa es susceptible de vincularse con una información concreta y emitirá esa información, como un símbolo sagrado o un objeto ritual, por ejemplo el trisquel o el Sri Yantra por un lado y una máscara o un muñeco de vudú, por otro. La información se transmite mediante el pensamiento y se fija ó materializa a través del sonido ó la palabra (recordad los primeros versos del Génesis). 


Existe toda una "tecnología" de rituales para conseguir esto. Pero hay más, es posible crear geometrías virtuales vivas ( a nivel etérico ) con funciones personalizadas y, de hecho, la arquitectura sagrada utiliza ámbos recursos, los físicos tridimensionales y los extradimensionales y el secreto, tal vez, radica en la resonancia o afinidad entre ambos mundos. Una curiosidad en este sentido, para a quellas personas sensibles para ver auras y energías sutiles (en realidad, cualquiera puede con el entrenamiento adecuado) es que una arquitectura sagrada derruida o en ruinas, muchas veces conserva su estructura etérica original, la cual es visible, lo cual indica que no existe una vinculación, al menos directa, entre la parte física y la etérica. Tal vez se refuerzan una a otra o se estabilizan, tal vez, la estructura etérica contribuye a equilibrar y sustentar la parte física en aquellas estructuras casi imposibles, como son las catedrales góticas. La parte física no necesita estar activa para sustentarse pero la parte etérica si requiere una codificación o programación y una fuente de energía para mantenerse viva, de ahí los rituales. Una vez estabilizada y consolidada, la estructura etérica puede permanecer durante mucho tiempo si está vinculada a una fuente que la sustente.


Ahora entramos en el terreno de la geomancia. Los espacios sagrados tienen cualidades energéticas excepcionales, por regla general, sobre todo los anteriores al Siglo XVII (quien quiera, que investigue; os dejo una página con abundante información ). En ellos las redes geomagnéticas terrestres parecen no tener los efectos perjudiciales sobre la salud que tienen fuera de ellos, por un lado, y disponen, casí sin excepción, de uno o más vórtices energéticos, generalmente asociados a cruces importantes de lineas Hartman y/o Curry sobre venas de agua, coincidiendo generalmente con el lugar que ocupa el oficiante tras el altar y, en cualquiera de los casos, siempre en un lugar importante de la iglesia, bien sea frente a la imagen de un Cristo o Patrón/a, en el púlpito, en la pila bautismal o junto al agua bendita. Este último hecho me lleva a pensar (con permiso del maestro Epifanio) que los vórtices han sido activados expresamente en esos lugares y no que la construcción entera ha sido dimensionada y dispuesta de forma que unos vórtices naturales se aprovechen mejor. Además, puede que se utilice un cruce de redes sobre vena de agua para activar un vórtice pero no necesariamente necesitaba estar en esa posición antes que el edificio. Si bien es cierto que muchos edificios religiosos se han construido unos sobre otros para aprovechar sus vórtices y cualidades energéticas, esto tampoco demuestra que estuvieran ahí desde siempre sino que, simplemente, pudieron ser activados en una época anterior.

Tetragramaton sobre la Estrella de David y las tres energías esenciales en el centro, pater, mater et filii ó acción, reacción, neutralización ó tésis, antítesis, síntesis, etc...

Símbolo de la Masonería con el G.A.D.U. central ¿ Les suena, compañeros ?




Emblema del Colegio de Arquitectos

Como vemos, La Masonería se ha erigido tradicionalmente como "guardiana" del conocimiento. Si observamos su simbología vemos el esquema de la estructura etérica del octaedro, en perfecto equilibrio, bajo los símbolos de la plomada y el compás, con una más que evidente referencia al conocimiento egipcio. Los herederos de este conocimiento a través de los maestros constructores han sido tradicionalmente los Aparejadores, más tarde llamados Arquitectos Técnicos y, hoy, Ingenieros de Edificación (hablamos de España, país de larga tradición Masónica). Si observamos bien, algo ha cambiado en la simbología, lo cual indica que también ha desaparecido la clave del conocimiento aunque se conserven los mismos símbolos. Cuando llegamos a los Arquitectos, la mitad del conocimiento ha desaparecido y aparece la rosa. La arquitectura contemporánea ha perdido claramente el rumbo, dando prioridad a lo estético mal entendido y se ha convertido en una disciplina gastronómica, como evidencia su simbología, ensimismada y ajena al verdadero conocimiento.

Concluyendo. La geometría sagrada tiene cualidades resonanates que permiten amplificar o sintonizar ciertas energías asociadas a beneficios vitales. La geometría sagrada canaliza y neutraliza efectos adversos de las energías geomagnéticas terrestres. La geometría es sagrada porque está viva literalmente y no por otra razón. La geometría sagrada puede construirse de forma física o étérica, en cuyo caso requiere de un ritual y una fuente de alimentación. Si se vincula a un vórtice permanecerá activa mucho tiempo. La geometría sagrada se puede programar con funciones específicas y concretas (masculinas = hemisferio izquierdo) o generales (femeninas = hemisferio derecho). Idealmente, la forma física debería alcanzar resonancia con la etérica en una especie de simbiosis energética estabilizadora.





viernes, 6 de febrero de 2015

RECUERDOS DEL FUTURO. VISIONES DE UNA ARQUITECTURA INTEGRATIVA.

Parafraseando el título del urticante y polémico libro de Erich von Däniken, retomamos la idea de plantear una posible solución ante tanto desacarte de arquitecturas nocivas o incompletas. De momento, hemos repasado algunos ejemplos de cómo interpretar lo que NO funciona, pero ¿existe algún ejemplo, alguna referencia de lo que funciona? La respuesta es que solo hay indicios, ya que esta materia está por desarrollar aún (lo cual me parece fascinanate) y, sin embargo, podemos encontrar referencias de lo que sí podría funcionar.


Para ello vamos a establecer escuetamente lo que, a fecha actual y grosso modo,  serían los objetivos básicos en Arquitectura Integrativa y los factores implicados en cada uno de ellos que, como veremos, distan mucho de los establecidos desde los estamentos académicos ortodoxos. En cualquier caso, debemos tener en cuenta que no existen las respuestas, sino las preguntas adecuadas y que, con independencia de que se vayan normalizando algunos procedimientos con el paso del tiempo, la arquitectura es una cuestión de maestría individual y oficio del arquitecto (en la parte que le compete), no un asunto de manuales ó normativa como el derecho, por ejemplo.


1. El capacitor biológico.
  • Longitud y latitud para determinar el MODULO DEL LUGAR y establecer medidas armónicas.
  • Orografía, condiciones geograficas locales de la parcela y elementos de su entorno para determinar el flujo de las energías del lugar.
  • Información geobiológica para determinar las fallas, aguas subterráneas, radiaciones cosmotelúricas y artificiales, así como su incidencia sobre la edificación.
  • Composición del terreno y polaridad del material de la roca.
  • Criterios geométricos que van a gobernar el diseño según la función del edificio.
  • Absorción de electrones y conexión a tierra.
  • Materiales a emplear en la construcción.
  • La máquina cuántica. Resonadores y activadores energéticos. Ondas de forma.
  • Interdimensionalidad de la construcción.
2. El edificio autoregulado.
  • Funcionamiento bioclimático pasivo y activo para regulación de los parámetros de humedad y temperatura.
  • Captación y gestión del agua.
  • Saneamiento, depuración biológica y gestión de resíduos.
  • Ionización del aire y ventilación termoregulada.
  • Producción, almacenamiento y distribución de energía.
  • Producción de alimentos.
  • Absorción de CO2, producción de O2, O3, H y gas doméstico.
3. El artefacto.
  • Criterios funcionales, estructurales y materiales que determinan la forma del edificio en relación con su entorno. Relación FORMA/FUNCIÓN.
  • Condiciones y objetivos de la forma y los módulos empleados.
  • Criterios de proporción y geometría sustentable. Fractalidad.
  • Referencias biológicas.
  • Anclaje al terreno.
 4. La bioconstrucción y la tecnología.
  • Ciclo de producción y utilización de los materiales que requiere menor consumo de energía y recursos.
  • Reciclaje, huella de Carbono, etc.
  • Cumplimiento de las normativas y equivalencias.
  • Incorporación de nuevas tecnologías a la construcción.
  • Técnicas y biomateriales.
  • Sostenibilidad e impacto ambiental.
  • Integración del usuario, el edificio y el entorno. Ecosistema.
  • Conocimiento antiguo y conocimiento moderno integrados en la construcción.
Pero, pongamos nuestra vista en el futuro.


El esquema básico expuesto anteriormente puede ser ampliado o reducido utilizando criterios equivalentes que tiendan a integrar la multiplicidad de aspectos a considerar de forma coherente. No encontraremos en la actualidad (al menos, yo no he encontrado ninguno) modelos construidos que intenten abordar esta complejidad de forma práctica, motivo por el cual debemos buscar indicios o inspiraciones en arquitecturas que pudieran ser abordadas desde una visión integrativa y tecnologías que permitan llevarlas a cabo. 

 
Y, si hablamos del futuro de la arquitectura, estas intuiciones suelen venir del plano de propuestas más teóricas que prácticas. Personalmente, no me parece una mal comienzo, sobretodo porque los aspectos visuales que gobiernan este tipo de propuestas son útiles a nivel didáctico y, al desarrollarse en el mundo de las ideas, evitamos que la resolución práctica de los problemas que plantean constituyan una traba desde el punto de vista de la crítica (lo que no existe no se puede criticar). En cualquier caso, si me ha parecido oportuno alabar las buenas ideas de un ideólogo que trabaja en esta línea, Vincent Callebout, un arquitecto belga que basa sus diseños en los organismos biológicos y desarrolla sus propuestas sobre una visión única de lo que debería ser la arquitectura del futuro en convivencia y armonía, tanto con su entorno como con el ser humano.


Un ejemplo de integración de geometrías a través de símbolos de conocidas propiedades energéticas resonantes, como el trisquel y el diseño fractal del esquema triangular, que demuestra el conocimiento de recursos compositivos poco habituales (si bien, en contradicción con el emparrillado ortogonal de la torre que no comprendo muy bien).

La inspiración en la biología siempre constituye una referencia solvente.


La cuestión que plantean este tipo de diseños es la aplicación de sistemas constructivos que sean tan sostenibles como pretende ser la propuesta. La construcción biológica tradicional tiene grandes limitaciones para diseños en altura, en primer lugar, y para construir formas complejas con precisión, por otro. Por otro lado, no podemos renunciar a los principios de sostenibilidad a cambio de edificar en altura, por una cuestión de coherencia. Debemos ser conscientes de que la humanidad no puede ocupar el territorio de forma extensiva, más que en aquellos casos en que la actividad esté necesariamente vinculada al lugar, como es el caso de las actividades rurales. Por tanto, una solución sería buscar en la tecnología a un aliado que nos permita solucionar los problemas que plantean las limitaciones de los biomateriales y técnicas tradicionales mediante el desarrollo de nuevos materiales biológicamente compatibles, incluso, diseñados con propiedades específicas.  


A mi modo de ver, la tecnología de impresión por capas presenta importantes ventajas. Precisamente, son las geometrías singulares en las que, con mayor motivo, procede aplicar esta tecnología por una cuestión de coste evidente. El problema fundamental a resolver es el empleo de materiales reciclados, biocompatibles y no contaminantes en su producción.


La industria tradicional y, en particular, la que fabrica elementos constructivos únicamente produce tres tipos de piezas, de las cuales derivan todas las demás.

- piezas moldeadas
- piezas extrusionadas o lineales
- piezas laminadas linales o planas

A partir de aquí, se producen mediante mecanización o combinación de otras técnicas, piezas más complejas. Cada paso que se dá en el recorrido hasta el producto final consume una gran cantidad de energía, transporte, movimientos y medios humanos.

Además, para generar superficies complejas, se requieren unos medios y tecnologías extremadamente costosas, si se realizan a partir de los anteriores, donde cada punto en el espacio debe ser comprobado mediante sistemas georeferenciados. No obstante, la realidad demuestra que resulta prácticamente imposible una precisión inferior a varios milímetros y eso, cuando hablamos de piezas a medida obliga a hacer ajustes que, la mayor parte de las veces, resultan poco afortunados.

(*) Este diseño es perfectamente compatible con la disposición geométrica de las redes geomagnéticas.


La posibilidad que ofrece la impresión por capas permite.
  • Reducir el control de los errores al movimiento en el plano horizontal, bien sea de montaje de piezas o de montaje de la impresora.
  • Economía de materiales, que se reduce a producir un plástico termofusible, actualmente, pero que, en un futuro no muy lejano, permitirá imprimir con composites o morteros de gran resistencia.
  • Ahorro de energía y medios humanos, con los consiguientes beneficios para el medio ambiente y reducción de riesgos laborales.
  • Reducción de impacto ambiental, al poder utilizar materiales reciclados y biodegradables.
  • Absoluta precisión de geometrías complejas y producción de capas en una sola operación.
  • Economía de producción y mantenimiento, ya que la impresora es una máquina técnicamente sencilla. 
 


La técnica a emplear dependerá de la escala a la que trabajemos. Sin embargo, intuyo grandes posibilidades de integración de las técnicas y materiales tradicionales con la investigación y aportaciones de la ciencia contemporánea como, por ejemplo, el empleo de adobes o cob con materiales de cambio de fase y nanomateriales, la impresión por capas con biomateriales o las pinturas fotovoltáicas.

¿Porqué no aprovechar lo mejor de cada mundo?